US Organizations Demand Justice for Central American Migrants in the United States

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(Text in Spanish Below)

We, the Committee in Solidarity with the People of El Salvador (CISPES), US-El Salvador Sister Cities, SHARE, Joining Hands Network (RUMHES), Voices on the Border, and the Center for Exchange and Solidarity (CIS), organizations in solidarity with El Salvador based in the United States, denounce the raids being carried by our government for the purpose of deporting Central American families seeking asylum in the United States.

The repressive and violent actions of US immigration authorities constitute serious human rights violations and generate anxiety and terror in the immigrant community. According to the United Nations, many of the Central American families who migrate to the United States in recent years fulfil the requirements to receive international protection as refugees due to the violent situations in their communities of origin. What’s more, migrant rights defenders have indicated grave failures to provide due process for this population, especially in regards to the right to legal advice. The United States has a moral responsibility and an obligation under international agreements to protect these families and to not return them to dangerous situations.

These mass detentions are part of an immigration system that considers immigration a border security issue rather than a human rights issue. This system focuses on militarizing not just the US border, but also borders in Mexico and Central America, family detention, and mass deportation. These immigration policies are inhumane, and they generate great profits for the defense industry and private prisons that operate immigrant detention facilities; they generate more violence and danger, and infringe on the rights of migrants and refugees.

We affirm that, in addition to the economic inequality and social violence in Central America that generates migration and forced displacement, these phenomena are in large part the result of US intervention in the region. The imposition of neoliberal economic policies like free trade agreements and privatization has created conditions of economic and labor instability and precariousness, and military and security interventions both during the civil war and afterwards through the War On Drugs and the Regional Security Initiative for Central America (CARSI) have aggravated the situation of violence and weakened access to justice throughout the region. Today, under the pretext of putting a stop to Central American migration, the United States is driving the militarization of regional borders through initiatives like the Southern Border Plan with the Mexican government, and now as conditions on funds allocated to support the Alliance for Prosperity Plan for the Northern Triangle of Central America.

Instead of pursuing repressive policies against migrants, the United States government should stop enacting policies that aggravate the economic and social crises in the countries of origin. As organizations based in the United States, we demand the following:

  • An immediate stop to the round ups,
  • That Central American families receive humanitarian aid,
  • That the rights of migrants and refugees be respected,
  • And that the United States government and its ambassador in El Salvador stop imposing interventionist neoliberal and militaristic policies that contribute to the forced displacement and mass migration.

San Salvador, El Salvador

January 19, 2015

Organizaciones Estadounidenses Exigen Justicia Para los Migrantes Centroamericanos en los EEUU

Nosotros, el Comité en Solidaridad con el Pueblo de El Salvador (CISPES), Ciudades Hermanas, La Fundación Share, Red Uniendo Manos contra el Hambre El Salvador (RUMHES), Voces en la Frontera, y el Centro de Intercambio y Solidaridad (CIS), organizaciones de solidaridad con El Salvador con base en los Estados Unidos, denunciamos las redadas realizadas por nuestro gobierno con el fin de deportar familias centroamericanas que buscan asilo en los Estados Unidos.

Las acciones represivas y violentas de las autoridades de migración estadounidenses constituyen una violación grave de derechos humanos además de generar zozobra y terror en la comunidad migrante. Según la Organización de las Naciones Unidas, muchas de las familias centroamericanas que han migrado a los EEUU en los últimos años cumplen los requisitos para recibir protecciones internacionales como refugiados por las situaciones de violencia en sus comunidades de origen. Además, defensores de los derechos de migrantes han señalado graves fallos en la aplicación del debido proceso para esta población, especialmente el derecho a la asesoría jurídica. Los EEUU tienen una responsabilidad moral y de una obligación bajo convenios internacionales de proteger a estas familias y no regresarlas a situaciones de peligro.

Estas detenciones masivas forman parte de un sistema migratorio que concibe de la migración como un problema de seguridad de fronteras, y no como un tema de derechos humanos. Este sistema se enfoca en impulsar la militarización de las fronteras, tanto estadounidenses como mexicanas y centroamericanas, la detención de familias migrantes, y la deportación masiva. Estas políticas migratorias son inhumanas, y enriquecen a la industria militarista y las empresas carcelarias que operan los centros de detención de migrantes; generan más violencia y peligro, y vulneran los derechos de migrantes y refugiados.

Afirmamos, además, que la desigualdad económica y violencia social en Centroamérica que genera la migración y el desplazamiento forzado son resultados en gran parte de las intervenciones estadounidenses en la región. La imposición de políticas económicas neoliberales como los tratados de libre comercio y la privatización ha creado condiciones de inestabilidad y precariedad económica y laboral, y las intervenciones militares y de seguridad tanto en los tiempos del conflicto armado como a través de la Guerra Contra Las Drogas y la Iniciativa Regional de Seguridad para América Central (CARSI) han agravado la situación de violencia y debilitado el acceso a la justicia al nivel regional. Hoy, con el pretexto de querer detener la migración centroamericana, los Estados Unidos está impulsando la militarización de las fronteras regionales a través de iniciativas como Plan Frontera Sur con el gobierno de México y ahora como condición para los fondos destinados a apoyar el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triangulo Norte de Centroamérica.

En vez de proseguir políticas represivas contra los inmigrantes, el gobierno de los Estados Unidos debe dejar de avanzar políticas que agravan las crisis económicas y sociales en sus países de origen. Como organizaciones con base en los Estados Unidos, exigimos lo siguiente de nuestro gobierno:

  • Un alto inmediato a las redadas,
  • Que las familias centroamericanas reciban protección humanitaria,
  • Que se respeten los derechos de los migrantes y refugiados,
  • Y que el gobierno de los Estados Unidos y su embajada en El Salvador dejen de impulsar políticas intervencionistas neoliberales y militaristas que contribuyen al desplazamiento forzado y la migración masiva.

San Salvador, El Salvador

19 de enero de 2015

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