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Moving Forward from the Devastation of Tropical Storms Amanda and Cristóbal

Español Abajo

103097652_3051445654944141_4313488328019419403_oIn the midst of the most critical part of the COVID-19 pandemic, with a little more than 3,000 people infected and more than fifty registered Coronavirus related deaths, El Salvador suffered another strong blow: the severe impacts of two consecutive tropical storms. Storms Amanda and Cristóbal have claimed 30 lives, destroyed hundreds of houses, affected bridges, obstructed streets due to landslides, and led to the evacuation of thousands of families.

The situation is especially hard since the recommendation to avoid COVID-19 is to stay at home, but for families who have lost their homes or are close to losing everything, effective distancing is almost impossible in crowded shelters where obtaining adequate food and clean water is priority.

The post-pandemic food crisis will now be more intense, since the storms caused the ruin of thousands of hectares used to cultivate corn, beans, vegetables and fruit, in addition to hundreds of lost cattle and livestock. The Minister of Agriculture and Livestock has reported 29,527 acres of affected crops and a harvest loss of 284,411 quintals of basic grains, affecting 22,476 producers.

As always, one of the most heavily affected areas is the coastal region, because the geography of the terrain favors the accumulation of water flooding the land. In the Bajo Lempa, communities Octavio Ortiz and Amando López have lost entire family farms, as well as their corn, vegetable and plantain crops and two substantial community fish production projects.

Thankfully, the sun is now shining over most parts of the country and the storm systems have moved north. According to the Ministry of Environment (MARN), El Salvador will experience a gradual return to typical rainy season conditions: scattered storms in the afternoons and evenings. Despite the reduction in rains, communities that live on the banks of the river Lempa continue to closely monitor it’s behavior, and they have also equipped temporary shelters for any emergency that may arise throughout the winter.

Voices on the Border maintains a state of alert as well in order to support these vulnerable communities take selected preventive measures or enact immediate live saving actions. At this time, we are working with the Amando López and Octavio Ortiz communities in their efforts to restore their massive crop and livestock loss.

If you would like to express your solidarity with these families, please consider making a donation to our 2020 El Salvador Storm Season Relief Fund and in doing so create some hope, in the midst of two crises.

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Superando la Devastación de las Tormentas Tropicales Amanda y Cristóbal

En medio de la parte más crítica de la pandemia de COVID-19, con un poco más de 3.000 personas infectadas y más de cincuenta muertes relacionadas con COVID-19, El Salvador sufrió otro fuerte golpe, los graves impactos de dos tormentas tropicales consecutivas. Las tormentas Amanda y Cristóbal se cobraron 30 vidas, destruyeron cientos de casas, afectaron puentes, obstruyeron calles debido a deslizamientos de tierra y llevaron a la evacuación de miles de familias.

La situación es conmovedora, en momentos donde la recomendación para evitar el COVID-19 es quedarse en casa, las familias que han perdido la suya o están cerca de perderla; el distanciamiento físico tampoco funciona, la gente se aglomera para conseguir un poco de comida o agua limpia y en los saturados albergues resulta casi imposible hacer efectivo dicho distanciamiento.

La crisis alimentaria que se advierte pos pandemia, ahora se presentará con mayor intensidad, puesto que las tormentas causaron la ruina de millas de hectáreas cultivadas con maíz, frijol, hortalizas y frutales además de cientos de cabezas de ganado perdidas. El Ministro de Agricultura y Ganadería ha reportado 17,369 manzanas de cultivos afectados y una pérdida de cosecha de 284,411 quintales de granos básicos, afectando a 22,476 productores.

Como siempre una de las regiones fuertemente afectadas por la pérdida de cultivos es la zona costera, debido a que la geografía del terreno favorece la acumulación de agua inundando los terrenos. En el Bajo Lempa, las comunidades Octavio Ortiz y Amando López han perdido granjas familiares enteras, así como sus cultivos de maíz, vegetales y plátanos y dos importantes proyectos comunitarios de producción pesquera.

Afortunadamente, el sol ahora brilla sobre la mayor parte del país y los sistemas de tormentas se han movido hacia el norte. Según el Ministerio de Medio Ambiente (MARN), El Salvador experimentará un retorno gradual a las condiciones típicas de la temporada de lluvias: tormentas dispersas por las tardes y noches. A pesar de la reducción de las lluvias, las comunidades que viven en las orillas del río Lempa continúan monitoreando de cerca su comportamiento, y también han equipado refugios temporales para cualquier emergencia que pueda surgir durante el invierno.

Voces en la Frontera también mantiene un estado de alerta para ayudar a estas comunidades vulnerables a tomar medidas preventivas seleccionadas o promulgar acciones inmediatas para salvar vidas. En este momento, estamos trabajando con las comunidades de Amando López y Octavio Ortiz en sus esfuerzos por restaurar su pérdida masiva de cultivos y ganado.

Si desea expresar su solidaridad con estas familias, considere hacer una donación a nuestro Fondo de Ayuda de Emergencia para la Temporada de Tormentas 2020 y, al hacerlo, cree alguna esperanza para ellas, en medio de dos crisis.

2020-06-08 TS Amanda Cristobal Snapshot (ESP)

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LA OTRA CRISIS EN EL SALVADOR

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“El Salvador Soberano Libre de Agrotoxicos y transgénicos”

A la desigualdad económica, violencia social y vulnerabilidad ambiental que se vive en El Salvador desde hace décadas, ahora se suma con toda su intensidad, el impacto en la salud pública y en la economía de la pandemia por el covid19.

El Banco Mundial estima que la economía de El Salvador se contraerá 4.3% y la pobreza aumentará 4% en 2020. El último dato publicado por el gobierno, indica que el 26.3% de los hogares ya viven en condición de pobreza; es decir que el covid19 puede hacer que la pobreza suba al 30% de los hogares salvadoreños, lo que equivale a más de 66 mil hogares que caeran en la pobreza.1

La razón principal de esta realidad es que las medidas impuestas por el gobierno para contener la pandemia ha afectado al 95% de las empresas y por lo menos el 60% reportan que ya no cuentan con dinero para pagar salarios, por lo que 350,000 empleos estan en riesgo inminente de perderse.2 Adicionalmente hay que tener en cuenta que el 72% de la economía salvadoreña es de carácter informal,3 y que este sector es el más golpeado por la pandemia.

Sumandose a la ya complicada situación, está la dependencia del país con respecto a las remesas. Más de 300 mil hogares, la sexta parte de la población, reciben remesas; en 2019 estas representaron el 21.3% del producto interno bruto de El Salvador. Para el 2020 se estima una caida por lo menos del 14% en este rubro,4 ya que Estados Unidos está registrando un récord histórico de desempleo en sectores donde laboran salvadoreños: restaurantes, comercio y construcción.

Sin duda la primera y más profunda manifestación de la crisis económica será en la alimentación. Sobre este tema el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, de la Organización de las Naciones Unidas, ONU. David Beasley, recientemente dijo: “si no nos preparamos ahora podríamos enfrentar múltiples hambrunas de proporciones biblícas en unos pocos meses”.5 En El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, incluso antes de la pandemia, la inseguridad alimentaria y nutricional se había incrementado y alcanzaba los 4.4 millones de personas; a consecuencia de la pandemia se estima que esta cifra podría duplicarse.6

Para el caso específico de El Salvador la seguridad alimentaria se ha visto afectada por diferentes factores, desde políticas de apertura comercial que arruinaron la agricultura campesina en décadas anteriores, hasta impactos del cambio climático que en los últimos años se ha manifestado en consecutivas y profundas sequías. En 2019, la falta de lluvias dejó pérdidas de producción del 61% y 55% en los cultivos de maíz y frijol. La disminución y en algunos casos la pérdida completa de los granos básicos dejó en crisis a muchas familias, sobre todo aquellas en donde la agricultura es la única fuente de ingresos para subsistir. Resultando en que 277,769 familias, especialmente del oriente del país, antes de la pandemia, ya se encontraban en graves problemas alimentarios.7

Esta situación puede agravarse, también porque El Salvador depende en muy alto grado de las importaciones de alimentos; por ejemplo, el 90% de las frutas y verduras provienen de países centroamericanos y de Estados Unidos. La carne de res, harina de trigo, arroz, maíz amarillo y lácteos, son otros de los productos que se importan en grandes proporciones. Un riesgo potencialmente grave es que los países productores restrijan sus exportaciones para enfrentar la caída de su producción y la alimentación de sus propios pueblos.

En tal sentido, es de extrema importancia asegurar la disponibilidad de alimentos básicos especialmente para la población más vulnerable, de lo contrario los indices de desnutrición se verán aumentados y el covid 19 será más fatal debido a la carencia de una alimentación adecuada.8

De momento, el gobierno salvadoreño está entregando dinero en efectivo para suplir la alimentación básica de un millón y medio de familias, además ha anunciado una serie de medidas económicas de beneficio a la empresa privada con el fin de aliviar los impactos en el empleo. Aunque se están tomando algunas medidas positivas, lamentablemente no son sostenibles porque su financiamiento depende de los préstamos y la capacidad de endeudamiento del estado salvadoreño que está llegando a su límite.

Todo parece indicar que la alternativa más viable es la producción agrícola familiar, de forma masiva en todo el país, cualquier espacio de tierra disponible, sea en la zona rural o urbana, en la costa o la montaña, debería utilizarse para producir alimentos saludables, de lo contrario, en el corto plazo, la comida comenzará a escasear, de forma realmente temible.

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A family farm in Morazán

THE OTHER CRISIS IN EL SALVADOR

Economic inequality, social violence and environmental vulnerability have been experienced for decades in El Salvador. Added now to this reality however, in all its intensity, is the impact that the current pandemic is having on public health and the economy.

The World Bank estimates that El Salvador’s economy will decrease by 4.3% and poverty will increase by 4% in 2020. The latest data published by the government indicates that 26.3% of households already live in poverty; that is to say that COVID19 can increase the rate to 30%, which is equivalent to more than 66,000 households, all falling into poverty.1

This is happening in part because the measures imposed by the government to contain the pandemic have affected 95% of companies and at least 60% of them report that they no longer have the money to pay wages, this means 350,000 jobs are at an imminent risk of disappearing.2 Also, what must be taken into mind is the fact that 72% of El Salvador’s economy is informal,3 the informal sector of course being the most affected during this pandemic.

Adding to this already complicated situation, is the country’s dependence on remittances. More than 300,000 households, or one-sixth of the population receive them. In 2019, these money transfers represented 21.3% of El Salvador’s GDP. For 2020, since the US is registering a historical record of unemployment in sectors where Salvadorans work i.e restaurants, commerce and construction, a drop in remittances of at least 14% is estimated.4

Undoubtedly, the first and most profound manifestation of the economic crisis will be the issue of food. On the subject, David Beasley, Executive Director of the UN World Food Program recently said, “If we don’t prepare now we could face multiple famines of biblical proportions in a few months.5 Even before the pandemic, 4.4million people in El Salvador, Guatemala, Honduras and Nicaragua, were already experiencing an increase in food and nutritional insecurity, and as a result of COVID19 this figure is estimated to double.6

In the specific case of El Salvador, food security has been impacted by distinct factors, from trade liberalization policies that ruined peasant agriculture in previous decades, to the impacts of climate change that in recent years has manifested itself in consecutive and deep droughts. In 2019, the lack of rains left production losses at 61% in corn and 55% in bean crops. The decrease and in some cases the complete loss of these basic crops left many families in crisis, especially those where agriculture is their only source of income. Last year’s drought resulted in 277,769 families, many from the eastern part of the country, experiencing serious food problems.7

Things can get worse because El Salvador depends to a very high degree on food imports; for example, 90% of fruits and vegetables come from other Central American countries and the US. Beef, wheat flour, rice, yellow corn, and dairy are other products that are imported in large quantities. A potentially serious risk is that the producing nations eventually restrict their exports to go and deal with their own reduction in production and to be able to feed their own people. In this sense, it is extremely important to ensure the availability of basic foods, especially for the most vulnerable populations, otherwise malnutrition rates will increase and COVID19 will prove more deadly due to an inadequate access to food.8

At the moment, the Salvadoran government is giving out cash aid to supply the basic needs of one million and a half families, and has also announced a series of economic measures to benefit private companies in order to alleviate the impact on employment. Although positive measures are being taken, they unfortunately are not sustainable because their financing depends on loans and the debt capacity of the Salvadoran state which is reaching its limit.

Everything seems to indicate that the most viable alternative is family agricultural production on a massive scale throughout the entire country. Any available land space, be it in rural or urban, coast or mountain, should be used to produce healthy food, otherwise, in a short period of time, food will become scarce in a really frightening way.


Click here to donate to our COVID19 Emergency fund.


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MOVIAC Marches to Promote Agroecology in El Salvador


 

The organizations that make up the Movement of Victims Affected by Climate Change and Corporations (MOVIAC), took to the streets of San Salvador alongside environmental activists to create awareness about the negative impacts the indiscrimate use of Agrochemicals has on the health and safety of El Salvador.

According to MOVIAC, “Agroecology brings together sustainable and ancestral agricultural practices in order to unify the relationship between nature and humans and guarantee food saftey.”

Farmers, families, educators, leaders, young and old, marched together towards the Legislative Assembly to present a proposed law for the promotion of Agroecology, as a way to mitigate the impacts of climate change. They were met by senior government officials on the environmental committee and were able to submit the documents.

 


 

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MOVIAC: COMUNICADO SOBRE HURACÁN MIGUEL

 ENGLISH VERSION HERE

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PRONUNCIAMIENTO DEL MOVIAC ANTE LAS AFECTACIONES PROVOCADAS POR EL HURACÁN MICHAEL, EN EL SALVADOR

El Salvador está siendo influenciado por el huracán Michael, este martes 9 de octubre alcanzó la categoría 2, provocando lluvias copiosas, principalmente en la zona costera y región oriental del país. Situación que llevó a las autoridades de Protección Civil a decretar Alerta Amarilla en 31 municipios mayormente impactados y Alerta Verde a nivel nacional.

Las autoridades informan de tres personas fallecidas, 14 lesionadas, 28 carreteras dañadas, numerosos árboles derribados que han obstruido el tránsito peatonal y terrestre, 6 ríos desbordados, 57 deslizamientos de tierra, 427 viviendas inundadas y 719 personas albergadas, principalmente en los municipios de San Miguel y Joateca, del departamento de Morazán.

En los países vecinos también se reportan daños. Seis personas fallecieron en Honduras, cuatro en Nicaragua y en Guatemala un niño fue arrastrado por un río. Si bien la mayoría de las precipitaciones se atribuyen a un sistema de baja presión en la costa del Pacífico de El Salvador. La presencia del huracán Michael en el Caribe habría contribuido.

La reflexión que nos debe ocupar, es que este fenómeno meteorológico contrasta con la severa y prolongada sequía que ocasionó la pérdida de más de 80,000 manzanas cultivadas con maíz, con una cosecha proyectada de 4.1 millones de quintales; y es en la misma región oriental, en donde ahora llueve de forma cuantiosa, lo que nos llevar a afirmar que dicha situación es producto de los efectos del Cambio climático, que se acentúan con mayor intensidad en nuestro país.

Ante esta situación, el Movimiento de Víctimas, Afectados y Afectadas por el Cambio Climático y Corporaciones (MOVIAC) Comunica:

Reafirmamos que esto es una manifestación del cambio climático que ha venido afectando a nuestro país y a toda la región centroamericana durante los últimos años. Además, la proyección o escenario futuro está lleno de incertidumbre. La única certeza es que los impactos del cambio climático se van a profundizar, con un consecuente incremento de la pobreza, la migración y la violencia.

El Salvador es un país empobrecido con limitada capacidad para enfrentar estas dificultades, por lo que se vuelve aún más imprescindible que el Estado tome las medidas necesarias y oportunas para prevenir una crisis de mayores proporciones. Para lo cual el MOVIAC propone:

          a)    Que el Estado salvadoreño asuma el cambio climático y sus actuales y futuros impactos como eje transversal de todas las políticas públicas.

     b)    Que se ponga en marcha, con sentido de urgencia, una estrategia de sobrevivencia que incorpore medidas como: La protección de las zonas de recarga acuífera; la descontaminación y cuido de los cuerpos superficiales de agua dulce; la promoción de la agricultura sustentable; la protección de los pueblos originarios y de su cultura; la creación de reservas estratégicas de granos básicos, entre otras.

          c)    Que en los presupuestos de la nación se establezca una partida especial para que el Ministerio de Agricultura y Ganadería cuente con recursos para finalizar y dar adecuado mantenimiento a las bordas, sistemas de drenaje y caminos internos de las cuencas bajas de los ríos: Lempa, Paz, Jiboa y Grande de San Miguel y demás obras de mitigación en otros zonas del país.

          d)    Que se evite la implementación de proyectos mineros, megaproyectos turísticos, e industria urbanística que provoque deforestación de las pocas áreas forestales que aún tiene el país, impedir los monocultivos de caña de azúcar, debido al excesivo uso de agro tóxicos, la creación de zonas económicas especiales, que contribuyen a incrementar la vulnerabilidad de los pueblos y de la región.

          e)    No asumir proyectos de falsas soluciones al cambio climático en el marco de las negociaciones a nivel mundial, así como proyectos REDD+, que son estrategias de engaños que utilizan las trasnacionales, por lo que se deben asumir medidas reales de adaptación y mitigación que contribuyan a restablecer el equilibro en la madre tierra.

POR LA DEFENSA DE LA VIDA Y EL TERRITORIO.

MOVIMIENTO DE VÍCTIMAS, AFECTADOS Y AFECTADAS POR EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LAS CORPORACIONES.

San Salvador, 9 de octubre de 2018

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Capacity Building, Environment, Water/Agua

South Bay Sanctuary Covenant (SBSC) of Palo Alto, California has for decades been accompanying the communities of not only the Bajo Lempa but Morazan as well. Last year, in community Octavio Ortiz, the focus was on developing the strength of the youth committees and groups and was deemed so successful that the junta directiva requested that we continue to work with the youth. This year, we are running a healthy eating and basic sanitation program with the young people and the following video presents our most recent workshop with the parents of community Octavio Ortiz on how to operate and daily maintain the dry composting latrines that half of its residents use.

 

Agua/Aqua, Climate Change, Environment, Water/Agua

Environmentalists Demand the Ratification of the Anti-Mining Law

Press Conference: 1st Anniversary of the Prohibition of Metal Mining
March 4, 2018, San Salvador

On the 1st anniversary of the prohibition of metallic mining in El Salvador
environmentalists demand that the new Legislative Assembly continue
to reinforce and strengthen the law.

On March 4th, El Salvador voted overwhelmingly right-wing in its local government and legislative assembly, this means that many of the initiatives and laws, like the anti-metallic mining law victoriously won last year could be daily overturned.

Many of the new legislative assembly member are pro-mining, some to the degree of being associated with mining tycoons. These activists, demand that the law not be overturned, ignored or slowly taken apart. The civil society also called on the Catholic church to recommit their support in the face of this apparent threat.

The groups propose that the anti-mining law previously decided upon during the last administration to be ratified, or uphold, in order to ensure the environmental sustainability of El Salvador. They also continue to demand the consideration and ratification of the laws guaranteeing the right to Water and Food Security.

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The Power of Water


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Versión Español

On December 22, 1992, the General Assembly of the United Nations decreed that World Water Day would be held every March 22. This important date it is an opportunity to learn about water and to value its importance in nature and in society.

In countries such as El Salvador, World Water Day is also a date to inspire civil society’s struggle for the human right to water, considering that it is facing a profound water crisis. According to the Environmental Fund of El Salvador (FONAES), El Salvador is the only country in the Central American region that is close to experiencing a situation of water stress, which places it among the countries of Latin America and the Caribbean with the lowest availability of water per inhabitant, like Haiti.

The main cause of this crisis is the destruction of the forest and biodiversity; the clearing of wooded areas has been a ruthless and systematic practice. Many places that produced clean water and fresh air are now thick layers of asphalt and concrete. The few forest areas left in El Salvador make up only 1% of the Central American forest.

Another cause of the water crisis is the pollution of the rivers and in general of the sources of surface water. This level of degradation of these sources, both underground and superficial, has to do with historical processes of overexploitation of natural resources for capital accumulation purposes, facilitated by the negligence of the State.

This environmental anarchy has resulted in water currently being a source of conflict because companies and communities dispute the little clean water that remains. Such is the case of the municipality of Nejapa, which has one of the main aquifers in the country and for this reason companies like Coca Cola has set up shop there. According to the researcher and environmental activist Marta Muños, the Coca Cola company extracts 15% of all Nejapa’s water without paying any kind of tax. The saddest part of this case is that while this company commits this abuse, hundreds of families surrounding the factory do not have access to water.

A similar situation occurs with large-scale sugarcane growers on the Salvadoran coast, who install powerful engines to extract exorbitant quantities of water from the subsoil to irrigate large areas of monoculture, while small farmers themselves lack water for their small plots.

This all could change with the approval of a General Water Law, a law that for more than 10 years various civil society organizations have been proposing and demanding, in order to ensure the priority in the use of water is the consumption of the population and not the business of large companies. This conflicting interest has been the apple of discord that has prevented enacting said law. The best evidence of this comes from the president of the National Association of Private Enterprise (ANEP), who recently said: “The Water Law is dangerous because it violates the rights of companies.”

But in reality, it is about putting things in their order of priority. Under no circumstances should transnational corporations be allowed to appropriate water. Defending water is defending life. Just as the communities of Nejapa are fighting against the transnational Coca Cola company, so to are the communities of Cabañas, opposed to the Pacific Rim mining company.

Apparently, the only limit to the greed of these transnational companies is the resistance of the people and there exists nothing better than water to inspire a rebellion. That is the power of water.



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El Poder del Agua

El 22 de diciembre de 1992, la Asamblea General de Las Naciones Unidas decretó que cada 22 de marzo se celebraría el Día Mundial del Agua, fecha importante porque constituye una oportunidad para aprender sobre el agua y valorar su importancia en la naturaleza y en la sociedad.

En países como El Salvador el Día Mundial del Agua también es una fecha para inspirar la lucha de la sociedad civil por el derecho humano al agua, considerando que se enfrenta una profunda crisis hídrica. Según el Fondo Ambiental de El Salvador, FONAES, es el único país en la región centroamericana que se encuentra cercano a una situación de estrés hídrico, lo que lo sitúa entre los países de Latinoamérica y el Caribe con más baja disponibilidad de agua por habitante.

La principal causa es la destrucción del bosque y la biodiversidad; la tala de zonas boscosas ha sido una práctica despiadada y sistemática, muchos lugares que producían agua limpia y aire fresco ahora son gruesas capas de asfalto y concreto. Las pocas áreas forestales de El Salvador apenas constituye el 1% del bosque centroamericano.

Otra causa de la crisis hídrica es la contaminación de los ríos y en general de las fuentes superficiales de agua. Este nivel de degradación de las fuentes, tanto subterráneas como superficiales, tiene que ver con procesos históricos de sobreexplotación de los recursos naturales con fines de acumulación de capital, facilitados por la negligencia del Estado.

Esta anarquía ambiental ha resultado en que en la actualidad el agua sea fuente de conflicto, porque la poca agua existente la disputan las empresas y las comunidades, tal es el caso del municipio de Nejapa que posee uno de los principales acuíferos del país y que por esta razón empresas como la Coca Cola se ha instalado en el lugar, según la investigadora y activista ambiental Marta Muños la empresa Coca Cola extrae el 15% de toda el agua del municipio, sin pagar ningún tipo de impuesto, lo más triste de este caso es que mientras dicha empresa comete este abuso, cientos de familias aledañas a la fabrica, no tienen acceso al agua.

Similar situación ocurre con los cultivadores de caña de azúcar en la costa salvadoreña, que instalan potentes motores para extraer del subsuelo cantidades exorbitantes de agua para riego de grandes extensiones del monocultivo, al mismo tiempo que los agricultores carecen de agua para sus pequeñas parcelas.

Esta realidad podría ser diferente de aprobarse una Ley General de Agua que por más de 10 años diversas organizaciones de la sociedad civil han venido proponiendo y exigiendo, una ley que asegure que la prioridad en el uso del agua sea el consumo de la población y no el negocio de las grandes empresas, este interés contrapuesto ha sido la manzana de la discordia que ha impedido promulgar dicha ley. La mejor evidencia es que recientemente el presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, ANEP expresó: “La Ley de Agua es peligrosa porque atenta contra los derechos de las empresas”.

Pero en realidad de lo que se trata es de poner las cosas en su orden de prioridad. bajo ninguna circunstancia se debe permitir que las empresas transnacionales se apropien del agua, defender el agua es defender la vida. Así como lo está haciendo la comunidad de Nejapa luchando contra la transnacional Coca cola, o como lo hicieron las comunidades de Cabañas oponiéndose a la minera Pacific Rim.

Al parecer, el único límite a la codicia de estas empresas transnacionales es la resistencia de los pueblos y nada mejor que el agua para inspirar la rebeldía… Ese es el poder del agua.

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Voices Developments, Water/Agua

Ending a Year of Celebration and Reflection

This November, VOICES hosted two back-to-back delegations, celebrated the founding anniversaries of Ciudad Segundo Montes in Morazán and community Padre Octavio Ortiz in the Bajo Lempa, and brought to a close several workshop courses with women, youth and veterans throughout the country.

As this year comes to a close, we want to share with you the work we’ve done, the relationships we continue to build and our hopes for the future. 

Education
Supporting formal education continues to be our priority and at the forefront of our activities and projects. This year we provided safe school transport for an elementary school and it’s surrounding communities, alimentation and supplies for an early childhood education center, paid teacher’s salaries, sustained a special needs classroom and supported the advocacy work of educators, students and their families.


Environment
VOICES continues to play an active role in social-environment movements that affect our parter communities. As a member of the Movement of Victims Affected by Climate Change and Corporations (MOVIAC) we advocate for environmentally conscious legislation and civic participation. In March, El Salvador historically voted to ban mental mining; making it the first Latin American country to do so. Voices has also published many writings on subjects like that of the human Right to Water in El Salvador.


Morazán Women
Despite having it’s home taken away from them in Osicala earlier this year, the Citizen Network of Morazán Women continues to tirelessly fight for the rights, wellbeing and safety of rural women in northern Morazán. This year, VOICES was asked a second time to facilitate a series of workshops which also included a special trip to the MUPI in San Salvador. On International Women’s day, we marched with them  through the streets of Guatajiagua.

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Youth Leadership Development
Community Octavio Ortiz asked VOICES to facilitate a workshop series that would bring together the various youth groups in the community. This initiative was supervised by the youth committee of the community’s board of directors. The program, which was sponsored by South Bay Sanctuary Covenant (SBSC), included workshops, a cultural visit and financial support for their folklore and modern dance groups. Also, this year we partnered SBSC with the Youth Association of the Development of Morazán (AJUDEM), providing them with financial support for their youth led violence prevention program.


Delegations
South Bay Sanctuary Covenant had two delegations this year. First in March, during the commemoration events of the martyrdom of Archbishop Romero and again in November to celebrate the 25th anniversary of their long-time parter community Padre Octavio Ortiz. In June, our staff joined our board of Directors for the annual meeting which was held on a beautiful lake in Maryland. In early November, several board members came to El Salvador and accompanied the base church community (CEB) of Ciudad Segundo Montes on their annual trip to Colomoncagua, Honduras.

Click to read our 2017 Impact Report.

We wish our Salvadoran Partners, our US Solidarity Groups and donors worldwide a safe and wonderful holiday season.

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