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THE LARGEST MARCH AGAINST NAYIB BUKELE’S GOVERNMENT

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[Reuters]

On September 15, the same date as the Bicentennial commemoration of Central America’s independence, thousands of Salvadorans took to the streets of San Salvador to express their rejection of different political decisions recently made by the government of President Nayib Bukele.

“No to presidential re-election!”, “No to bitcoin!”, “No to militarization!”, “No to dictatorship!”, “No to corruption!” and “We demand respect for human rights!” were the most common messages seen on the banners carried by protesters.

But the most forcefully expressed demand, both on the banners and the loudspeakers, was the rejection of the adoption of bitcoin as legal tender in El Salvador. Last June, Bukele sent a proposal to the Legislative Assembly to adopt this cryptocurrency in the country. In response and without further analysis, the Assembly, controlled by the official party, approved a law that establishes that all economic agents must accept bitcoin as a form of payment.

On Tuesday, September 7, said law came into effect, despite its unpopularity. In a survey conducted by the Central American University (UCA) in August, 95.9% of the population believed that the adoption of bitcoin should be voluntary. This study also revealed that more than half of the population, 54.3%, believed that the prices of basic foodstuffs would increase with the introduction of bitcoin as legal tender. In addition, different social organizations expressed their concern over the fact that bitcoin is an extremely volatile cryptocurrency.

Protesters also showed their contempt for the dismissal of judges over 60 years of age. On September 1, the Legislative Assembly approved another controversial law, a reform to the law of the judicial career that establishes the mandatory retirement of judges who are 60 years of age or 30 years of service. Up until September 1, there was no age limit to be a judge.

According to the administration, the justification for this reform is the purification of the judicial system by removing corrupt judges, however many suggest that the hidden purpose is the control of the judicial body by the executive since the more than 200 vacant positions will be filled by judges aligned with the interests of the ruling party.

One of the judges to be dismissed under this reform, is Jorge Guzmán, the investigating judge of San Francisco Gotera, who is hearing the case of El Mozote, which is in its final stage.

According to David Morales, a notable victims’ and human rights attorney, “this dismissal of Judge Guzmán will directly affect the State’s obligation to carry out, without obstacles, the investigation and prosecution of those responsible for the massacre of El Mozote.”

Another clear reason for the protest was the resolution of the Constitutional Chamber, issued on September 3, which enables the re-election of the president.

“This decision allows immediate presidential re-election and is clearly contrary to the Salvadoran Constitution, which establishes that immediate re-election is not allowed,” remarked Jean Manes, ambassador to El Salvador (2016-2019) and who now heads the US diplomatic representation in the country.

On this same topic, Ricardo Navarro, a renowned environmentalist, during the march told the press: “Before there was a decent Constitutional Chamber, now there is a room that is a branch of the Presidency of the Republic.”

As expected, the march did not go unnoticed by the government. That same evening, the president spent a few minutes on radio and television networks attempting to downplay it, as his closest officials flooded the social networks with messages hoping to minimize the protest.

Despite the official narrative, the images speak for themselves. They show that this was the largest demonstration carried out against the Bukele administration. There is no doubt that despite citizen approval of the government remains high, decisions such as the bitcoin law, reforms to the judicial career law, and presidential re-election have activated the emotions and feelings of a good part of the citizenry, which this time legitimately expressed themselves in the streets.

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[El Faro]

LA MARCHA MÁS GRANDE CONTRA EL GOBIERNO DE NAYIB BUKELE

El pasado 15 de septiembre, la misma fecha en que se conmemoró el Bicentenario de la independencia de Centroamérica, miles de salvadoreños y salvadoreñas se tomaron las calles de San Salvador para manifestar su rechazo a diferentes decisiones políticas, tomadas por el gobierno del presidente Nayib Bukele, en los últimos meses.

“No a la reelección presidencial”, “no al bitcoin”, “no a la militarización”, “no a la dictadura”, “no a la corrupción” y “exigimos respeto a los derechos humanos” eran los mensajes más frecuentes en las pancartas que portaban los manifestantes.

Pero la demanda expresada con más fuerza, tanto en las pancartas como en los altavoces, era el rechazo a la adopción del bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador. El pasado mes de junio Bukele envió una propuesta a la Asamblea Legislativa para adoptar esta criptomoneda en el país. En respuesta y sin mayor análisis la Asamblea, controlada por el partido oficial, aprobó una ley que establece que todos los agentes económicos deberán aceptar el bitcoin como forma de pago.

El martes 7 de septiembre entró en vigencia dicha ley, aún con el desacuerdo, mayoritariamente, de la población. En una encuesta realizada por la Universidad Centroamericana, en el mes de agosto, el 95.9% de la población opinó que el uso del bitcoin debería ser voluntario. Dicho estudio también revela que más de la mitad de la población, el 54.3%, sostiene que los precios de los productos básicos aumentarán con el uso del bitcoin como moneda de curso legal. Además, diferentes organizaciones sociales sostienen que se trata de una criptomoneda que tiene una extrema volatilidad.

También, se protestó contra la destitución de los jueces de más de 60 años de edad. El 01 de septiembre la Asamblea Legislativa aprobó otra polémica ley, una reforma a la ley de la carrera judicial que establece el retiro obligatorio de jueces que tengan 60 años de edad o 30 años de servicio. Hasta ahora no había límite de edad para ser juez.

El argumento para esta reforma es la depuración del sistema judicial apartando a los jueces corruptos; no obstante, hay reiteradas denuncias que el propósito oculto es el control del órgano judicial por parte del ejecutivo, pues las más de 200 plazas vacantes serán ocupadas por jueces alineados a los intereses del oficialismo.

Uno de los juzgadores que sería cesado con la entrada en vigencia de esta reforma es el juez de Instrucción de San Francisco Gotera, Jorge Guzmán, quien conoce el caso de El Mozote, el cuál se encuentra en su etapa final.

De acuerdo con David Morales, abogado de las víctimas y ex procurador de Derechos Humanos de El Salvador, esta separación del juez Guzmán directamente estará afectando la obligación del Estado de llevar adelante, sin obstáculos, la investigación y enjuiciamiento de los responsables de la masacre de El Mozote.

Otra fuerte razón de la protesta fue la resolución de la Sala de lo Constitucional, emitida el 03 de septiembre, en la que se habilita la reelección del presidente.

“Esta decisión permite la reelección presidencial inmediata y es claramente contraria a la Constitución salvadoreña, que establece que la reelección inmediata no está permitida”, expresó Jean Manes, embajadora en El Salvador entre 2016 y 2019 y quien ahora encabeza la representación diplomática estadounidense en el país.
Sobre este mismo tema, Ricardo Navarro, un reconocido ambientalista, durante la marcha expresó a la prensa: “Antes había una Sala de lo Constitucional decente, ahora hay una sala que es una sucursal de la presidencia de la república”

Como era de esperar la marcha no pasó desapercibida para el gobierno, por la noche, el presidente dedicó algunos minutos, en una cadena de radio y televisión, para restarle importancia, así mismo sus funcionarios más cercanos inundaron las redes sociales de mensajes con el propósito de minimizar la protesta.

Pero las imágenes muestran claramente que fue la manifestación más grande realizada contra la administración Bukele y aunque la aprobación ciudadana al gobierno sigue siendo alta, no hay duda que las decisiones como la ley bitcoin, las reformas a la ley de la carrera judicial y la reelección presidencial han activado emociones y sentimientos de una buena parte de la ciudadanía, que esta vez se expresó legítimamente en las calles.

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THE DOOR IS OPENED TO PRESIDENTIAL RE-ELECTION IN EL SALVADOR

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On Friday, September 3, the Supreme Court of Justice of El Salvador, through its Constitutional Chamber, issued a surprising resolution that opened the door for the reelection of President Bukele for the period 2024 – 2029. This resolution orders the Supreme Electoral Tribunal to comply with this new mandate and allows the sitting President to participate in the electoral contest for the second time.

The Constitution of El Salvador establishes the prohibition of sitting presidents from holding a second term. In the first paragraph of Article 152, that the person who has held the Presidency for more than six months, consecutive or not, during the immediately preceding period may not be President; however, Bukele has been maneuvering to find a way around this ban.

Last May, he managed to get the new Legislative Assembly to dismiss the magistrates of the Constitutional Chamber and the Attorney General, excusing himself in arguments without legal support. The new law states that the Legislature is empowered to take such decisions, but only after following a procedure based on specific grounds established in the Constitution.

However, these types of illegalities were possible thanks to the fact that the Legislative Assembly is made up of a majority of deputies from Bukele’s party and aligned with the interests of the president. It is important to note that this election was obtained through illegitimate and undemocratic actions, and with a disproportionate electoral campaign, in which the New Ideas party concentrated more than 70% of its spending on publicity, not to mention the use of public resources for electoral purposes.

Although this resolution establishes that: “allowing the sitting President to seek a second term, does not imply de facto that he will be elected, it only implies that the people will have among their range of options the person who at that time holds the presidency, and it is the people who decide whether to place trust in him again or whether to opt for a different option.”

However, it is clear that if he were to compete for new presidential reelection, Bukele would have an extraordinary advantage over any contender, because he has the entire governmental ideological apparatus and abundant state resources.

To many, what’s most disturbing is that this resolution signifies a new violation of the Constitution with no consequences because the government has no significant opposition, nor institutional counterweights.

An article by investigative journal El Faro entitled “Salvadoran Democracy is in a Coma“, states that: “We are witnessing the end of the Republic and its replacement by an undemocratic family clan that uses the state for its own benefit. But for Bukele and his circle to achieve their ends, they must rely on a slew of dishonorable, opportunistic, and corrupt officials and bureaucrats who operate at their behest, as well as on a citizenry blinded by propaganda.”


SE ABRE LA PUERTA A LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL EN EL SALVADOR

La Corte Suprema de Justicia de El Salvador, a través de la Sala de lo Constitucional, en una sorpresiva resolución, emitida la noche del viernes 3 de septiembre, abrió la puerta a la reelección del presidente Bukele para el período 2024 – 2029. La resolución ordena al Tribunal Supremo Electoral que acate que una persona que ejerza la Presidencia de la República y no haya sido Presidente en el periodo inmediato anterior participe en la contienda electoral por segunda ocasión.

La Constitución de El Salvador prohibe la reelección presidencial, en su artículo 152, literal primero, se establece que no podrá ser Presidente el que haya desempeñado la Presidencia de la República por más de seis meses, consecutivos o no, durante el período inmediato anterior; sin embargo, Bukele ha venido maniobrando para encontrar la forma de obviar esta prohibición. 

En el pasado mes de mayo logró que la nueva Asamblea Legislativa destituyera a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y al Fiscal General, excusándose en argumentos sin sustento jurídico. La ley establece que la Asamblea Legislativa está facultada para tomar este tipo de decisiones, pero siguiendo un procedimiento basado en causas específicas establecidas en la misma Constitución. 

Sin embargo, este tipo de ilegalidades fueron posibles gracias a que la Asamblea Legislativa está conformada por una mayoría de diputados del partido de Bukele y alineada con los intereses del presidente. Es importante señalar que esta elección se obtuvo a través de acciones ilegítimas y antidemocráticas, y con una campaña electoral desproporcionada, en la que el partido Nuevas Ideas concentró más del 70% de su gasto en publicidad, sin mencionar el uso indiscriminado de recursos públicos para fines electorales.

Con la resolución del 3 de septiembre, los 5 magistrados impuestos por la Asamblea Legislativa, dejan en evidencia que están alineados a los intereses del Presidente, aunque la misma resolución establece que: “el permitir la postulación del Presidente para competir de nuevo por la presidencia, no implica de facto que este llegue a ser electo, implica únicamente que el pueblo tendrá entre su gama de opciones a la persona que a ese momento ejerce la presidencia, y es el pueblo quien decide si deposita nuevamente la confianza en él o si se decanta por una opción distinta.”

No obstante, es claro que de competir para una nueva reelección presidencial, Bukele tendría una extraordinaria ventaja sobre cualquier contendiente, porque dispone de todo el aparato ideológico gubernamental y de abundantes recursos estatales.

Por otra parte , esta resolución, significa una nueva violación de la Constitución, sin la posibilidad de que hayan consecuencias, pòrque práctiamente el gobierno no tiene una oposición significativa, ni contrapesos institucionales, pues, así como lo afirma el períodico El Faro, en un artículo reciente: “La democracia salvadoreña, está en coma”

En dicho artículo se afirma: “asistimos a pasos agigantados al fin de la República y su sustitución por un clan familiar antidemocrático que utiliza el Estado en su beneficio. Pero para que consigan sus objetivos son necesarios funcionarios y burócratas indignos, oportunistas o corruptos que operen a su favor, y una ciudadanía cegada por la propaganda. 

Corruption, El Salvador Government, ElectionSV2021, human rights, News Highlights

A BLOW TO DEMOCRACY IN EL SALVADOR

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With urgency and with little consideration, the new Legislative Assembly, which took office on May 1st, decided to dismiss the magistrates of the highest Constitutional Court of El Salvador. These are the same judges who in the past issued resolutions to regulate the overareaches of Executive power during the pandemic and who had not been well-liked by President Nayib Bukele.

Salvadoran law establishes that the Legislative Assembly is empowered to remove magistrates; however, this type of decision must follow a process based on specific causes established in the Constitution itself. The fact that President Bukele disagreed with the resolutions passed by the Supreme Court is not a legal reason to have the entire apparatus removed.

Immediately after the dismissal, the Assembly appointed new magistrates to take office. And just like that, the new judges entered the building of the Supreme Court of Justice, accompanied by high ranking members of the National Police. The Assembly then proceeded in the exact same way to replace the Attorney General of the Republic.

Due to the harassing manner, the unjustified causes and the illegality of these decisions, reactions were swift. International organizations, lawyers, social organizations, universities and opposition parties denounced this as an attempted coup by the Legislative Assembly, with orders coming directly from the top.

In this regard, the Salvadoran human rights defender and former candidate for the secretariat of the Inter-American Commission on Human Rights (IACHR), Celia Medrano, stated: “For those who still had doubts about the consequences of giving more power to those who already had it, or for those who still await restrained actions from an executive branch that has already tried to coerce another organ of the State with military force; what happened this May 1st makes clear that the last pillar of weak democratic institutions in the country is the next to be dismantled to build on total power.”

High officials of the United States government have also expressed their concern over the Assembly’s actions. for example, Juan S. González, the special assistant to POTUS, tweeted a forceful message on his Twitter account: “That’s not how it’s done.”

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Vice president Kamala Harris also spoke out and her message was: “We have a deep concerns about El Salvador’s Democracy, in light of the National Assembly’s vote to remove constitutional court judges. An independent judiciary is critical to a healthy democracy – and to a strong economy.”

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On the same Saturday night, US officials warned that relations with El Salvador could deteriorate. “A strong US-El Salvador relationship will depend on the government of El Salvador respecting the separation of powers and submitting to democratic norms,” ​​Julie Chung, Acting Secretary of the State Department for the Western Hemisphere, said on Twitter.

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For its part, in an official statement released on their social networks, the Organization of American States (OAS) expressed that it also rejects the dismissal of the magistrates of the Constitutional Chamber of the Supreme Court of Justice and that of the Attorney General, Raúl Melara, as well as the actions of the Executive Branch that guided these decisions.”

Faced with this situation, recognized Salvadoran civil society organizations have called on the population to mobilize in order to defend democracy. In response to this call, hundreds of people gathered this Sunday in the place known as “Monument to the Constitution” and massive mobilizations are expected to continue in the coming days.

A few hours later, members of the dismissed Constitutional Chamber issued a declaration of unconstitutionality of the legislative decree, thus annulling the decision that dismissed them, which of course is adding uncertainty to the growing tense political situation in the country.

However, three of the dismissed magistrates have submitted their resignation, as has the Prosecutor, which makes it more likely that this blow to the already weakened Salvadoran democracy will be consolidated and that the new Legislative Assembly will continue to maneuver in line with the interests of the President in order to concentrate his power, regardless of legality or legitimacy.


dd58f32f621bbe56a711c979ccd31498La juramentación de los nuevos magistrados [diario del hoy]

GOLPE A LA DEMOCRACIA EN EL SALVADOR

Con urgencia y sin mayor estudio la nueva Asamblea Legislativa, que tomó posesión el pasado 01 de mayo, decidió destituir a los magistrados del máximo tribunal Constitucional de El Salvador. Los mismos jueces que en el pasado emitieron resoluciones para regular los abusos de poder del Ejecutivo durante la pandemia y que no habían sido del agrado del presidente Nayib Bukele

La ley salvadoreña establece que la Asamblea Legislativa está facultada para destituir a los magistrados; no obstante, este tipo de decisiones debe seguir un proceso teniendo a la base causas específicas establecidas en la misma Constitución. El hecho que el presidente Bukele no esté de acuerdo con sus resoluciones no es una razón legal para destituirlos.

Luego de la destitución, la Asamblea nombró a nuevos magistrados, quienes posteriormente ingresaron al edificio de la Corte Suprema de Justicia para tomar posesión de sus cargos, acompañados de las más altas autoridades de la Policía. Seguidamente La Asamblea procedió de la misma forma para sustituir al Fiscal General de la República.

Por la forma atropellada, por las causas injustificadas y por la ilegalidad de estas decisiones, las reacciones no se hicieron esperar; organismos internacionales, abogados, organizaciones sociales, universidades y partidos de oposición denuncian un intento de Golpe de Estado por parte de la Asamblea Legislativa, planificado desde Casa Presidencial.

Al respecto, la defensora de derechos humanos y excandidata a la secretaría de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la salvadoreña Celia Medrano, manifestó: “Para quienes aún tuvieran dudas de las consecuencias de dar más poder a los que ya lo tenían, o para quienes aún esperen acciones comedidas desde un poder Ejecutivo que ya había intentado coaccionar con fuerza militar a otro órgano del Estado; lo sucedido este primero de mayo deja en claro que el último pilar de la débil institucionalidad democrática en el país, es el siguiente en ser desmantelado para construir sobre el poder total”.

También altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos han manifestado su rechazo, por ejemplo, el asistente especial del presidente de los Estados Unidos, Juan S. González, publicó un mensaje contundente en su cuenta de Twitter: “así no se hace”. De igual forma la vicepresidenta, Kamala Harris se pronunció y su mensaje fue: “Tenemos una profunda preocupación por la democracia de El Salvador, a la luz del voto de la Asamblea Nacional para destituir a los jueces de la corte constitucional. Un poder judicial independiente es fundamental para una democracia sana y para una economía fuerte”.

La misma noche del sábado, funcionarios estadounidenses advirtieron que las relaciones con El Salvador pueden deteriorarse. “Una fuerte relación EEUU-El Salvador dependerá de que el gobierno de El Salvador respete la separación de poderes y se someta a las normas democráticas”, dijo en Twitter, Julie Chung, secretaria en funciones del departamento de Estado para el Hemisferio Occidental.

Por su parte la Organización de Estados Americanos expresó que rechaza la destitución de los magistrados de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y la del Fiscal General, Raúl Melara, así como las acciones del Poder Ejecutivo que guiaron esas acciones”, dice un comunicado oficial divulgado en sus redes sociales.

manifestacion-contra-golpe-en-asamblea01 [ElSalvador.com]

Ante esta coyuntura reconocidas organizaciones de la sociedad civil salvadoreña han hecho un llamado a la población a movilizarse para defender la democracia, atendiendo este llamado cientos de personas se concentraron este domingo en el lugar conocido como “Monumento a la Constitución” y se esperan movilizaciones masivas en los próximos días.

Además, la misma Sala Constitucional destituida, unas horas después, emitió una declaratoria de inconstitucionalidad del decreto legislativo, anulando de esta forma la decisión que los destituyó, lo cuál agrega incertidumbre a la tensa situación política del país.

Sin embargo, tres de los magistrados destituidos han presentado su renuncia, de igual forma lo ha hecho el Fiscal, lo cual hace más probable que se consolide este golpe a la ya debilitada democracia salvadoreña y que la nueva Asamblea Legislativa continúe maniobrando alineada al interés del presidente, para poder concentrar poder, sin importar la legalidad ni la legitimidad.

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¿QUE SIGUE, LUEGO DE LAS ELECCIONES EN EL SALVADOR?

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Con los Acuerdos de Paz, en 1992, se pone fin a la guerra civil y se inicia una nueva etapa en la vida política de El Salvador, caracterizada por la desmilitarización de la sociedad, el surgimiento de nuevas instituciones y el ejercicio de elecciones democráticas.

El sistema democrático salvadoreño adolece de debilidad institucional y persisten comportamientos antidemocráticos en la mayoría actores políticos, pero se ha logrado institucionalizar elecciones de manera periódica. Desde 1992 se han llevado a cabo 13 eventos electorales. 6 para elección de presidente y 7 para elección de diputados y concejos municipales.

En una sociedad democrática, la celebración de elecciones justas, libres, transparentes y competitivas son esenciales para el sano ejercicio del poder y sobre todo para que la decisión de la población, expresada en su voto, se traduzca en servidores públicos electos por mayoría, quienes, durante un periodo de tiempo, efectivamente deberían estar al servicio de la población.

Si bien, las 13 elecciones realizadas han sido en el marco de la legalidad, la celebrada el pasado 28 de febrero tuvo ciertas particularidades; en primer lugar, una desproporcionada campaña electoral, en la cual el partido Nuevas Ideas (partido del presidente Nayib Bukele) concentró más del 70% del gasto en publicidad.

Otra característica fue una exacerbada violencia electoral; al grado que, a pocas semanas de la elección, un grupo de militantes del FMLN fue atacado a balazos luego de participar en un acto partidario en San Salvador, como consecuencia dos activistas murieron y tres resultaron heridos. El ataque fue condenado por varios representantes diplomáticos, entre ellos el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en El Salvador, Brendan O’Brien. Sin embargo, no fue condenado por el propio presidente, quien en cambio culpó al partido FMLN por llevar a cabo un autoataque.

Adicionalmente, hubo una constante violación a la legislación electoral, especialmente por parte de funcionarios del más alto nivel del gobierno y del mismo presidente de la república, así como la utilización de abundantes recursos públicos para fines electorales.

Estos factores representaron ventajas antidemocráticas para Nuevas Ideas; quienes, como era de esperar, ganaron las elecciones, y no solo porque llevaron a cabo una campaña bien planificada que no temía romper las reglas, sino también por una acumulación de instituciones desacreditadas, promesas incumplidas, deficiencia de liderazgo y la corrupción generalizada de los partidos políticos tradicionales.

De confirmarse los resultados preliminares, “el partido del presidente” obtendría 56 de 84 diputados y 145 de 262 alcaldías y concejos municipales. Para tener una apreciación de lo que esto significa, hay que decir que nunca un partido había logrado tantos diputados. La cifra más alta la logró Arena en 1994, al sumar 39 parlamentarios.

Con estos números a su favor, el presidente Bukele no necesitará de ningún otro partido para tomar decisiones como la elección del Fiscal General; elección de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia; del Procurador General de los Derechos Humanos y de Magistrados de la Corte de Cuentas de la República; aprobación de nuevos préstamos, otorgar concesiones estatales al sector privado, entre otras leyes. Con lo cual tendría un poder político, casi absoluto.

Otra preocupación tiene que ver con la reforma constitucional, que ya está en marcha, y la cuestión de si el presidente Bukele buscará o no reformar la constitución para permitirle ser elegido para otro mandato, considerando que el actual mandato presidencial es por 5 años, sin oportunidad de reelección.

No obstante, la concentración de poder político en la figura del presidente, incluida la posibilidad de su reelección, no parece ser asunto de mucha transcendencia para la mayoría de la población. En 2018 una encuesta del Latinobarómetro reveló que El Salvador era el país de América que menos importancia le daba a la democracia, solo el 28%, la consideraba importante, mientras que el 54% reportó que le daba lo mismo vivir en una democracia que en una dictadura.

Afortunadamente, la democracia no se reduce al ejercicio del poder institucionalizado, la democracia también se encuentra en la organización y participación de sociedades marginadas movilizadas, que trabajan incansablemente para exigir el respeto de los derechos humanos de sus comunidades.

Nada le haría más daño a la precaria democracia salvadoreña que un rol pasivo de la sociedad civil. Hoy más que nunca, la academia, la prensa independiente, la iglesia progresista y el movimiento social en general deben asumir un rol de contrapeso frente a las estructuras de poder gubernamental que actúan en contra de las necesidades tangibles del pueblo, y hacerlos responsables, sin importar el color de su partido.


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WHAT’S NEXT, AFTER THE ELECTIONS IN EL SALVADOR

With the signing of the Peace Accords in 1992, the civil war ended and a new political era began in El Salvador. This era was characterized by the demilitarization of the society, the emergence of new institutions and the free exercise of democratic elections. Despite all this, the Salvadoran democratic system has continued to suffer from institutional weakness and undemocratic behaviors from the majority of it’s politicians, still, it has been possible to hold elections on a regular basis. Since 1992, 13 national elections have been held, six for the president and seven for the National Assembly and municipal councils.

In a democratic society, the holding of fair, free, transparent and competitive elections are essential for the healthy exercise of power, and above all so that the decision of the people, expressed in their vote, is translated into public servants who, for a period of time, must actually be at the service of the population.

Although the 13 elections held have been within the framework of legality, the one held on February 28, 2021 had certain peculiarities; such as a very expensive electoral campaign, ran by Nuevas Ideas (President Bukele’s party), which concentrated more than 70% of it’s party’s budget on advertising.

Another unfortunate issue was exacerbated electoral violence; which a few before the elections, led to a group of FMLN party supporters being shot at after participating in a party rally in San Salvador. Two activists died in that attack and and three others were injured. The attack was condemned by numerous diplomatic representatives, including Brendan O’Brien, the charge d’affaires of the United States embassy in El Salvador. It was not however, not condemned by the President himself, who instead placed the blame on the FMLN party for carrying out a self attack.

Additionally, there was the constant violation of electoral laws, especially by officials from the highest level of the government and the President of the Republic himself, as well as the abundant use of state resources for electoral purposes.

These factors represented antidemocratic advantages for Nuevas Ideas; who unsurprisingly won the election across the board, not just because they ran a well-strategized campaign that wasn’t afraid to break rules, but also because of an accumulation of discredited institucions, broken promises, leadership deficiency and the overall corruption of the traditional political parties.

If the preliminary results are confirmed, “the president’s party” would secure 56 out of 84 parliamentarians and 145 out of the 262 mayorships and municipal councils. These are historical numbers for El Salvador, before this, the highest figure achieved was by a single party was the ARENA party in 1994, who secured 39 parliamentarians.

With these numbers in his favor, President Bukele will not need any other party to make decisions such as the election of the Attorney General; Human Rights Ombudsman, Supreme Court Magistrates; Magistrates of the Court of Accounts of the Republic; approval of new loans, granting state concessions to the private sector, among other laws. With this level of influence, he would have almost absolute political power.

Another concern has to do with constitutional reform, which is already under way, and the question of whether or not President Bukele will seek to amend the constitution to allow himself to be elected for another term, considering that the current Presidential term is for 5 years, with no oppurtunity for re-election.

However, the concentration of political power in the figure of the president, including the possibility of his re-election, does not seem to be a matter of great importance for the majority of the population. In 2018, a Latinobarometer survey revealed that El Salvador was the country in America that gave the least importance to democracy, only 28% considered it important, while 54% reported that living in a democratic state was the same as living in a dictatorship.

Fortunately, democracy is not reduced to the exercise of institutionalized power, democracy is also found in the organization and participation of mobilized marginalized societies, who all work tirelessly to demand respect for the human rights of thier communities.

Ultimately, nothing would do more harm to El Salvador’s precarious democracy than a passive civil society. Today more than ever, academics, the independent press, the progressive church and the social movement in general must assume a counterweight role against the governmental power structures, that act against the tangible needs of the people, and hold them accountable, regardless of party lines.

ElectionSV2021

WEBINAR: An 2021 Electoral Analysis from the Salvadoran Social Movement

FACEBOOK: https://www.facebook.com/voicesontheborder/live

INTERPRETATION: https://forms.gle/Fcr4ZPqpVZnzz5b19
* English interpretation will be available, via ZOOM, to those that register beforehand.

Ponentes:
Zulma Hernández
Vicepresidenta de la Junta
CRIPDESZulma es una organizadora comunitaria quien tiene muchos años de experiencia en la organización juvenil, política y de mujeres. Se unió a CRIPDES en el año 2006 como organizadora juvenil en CRIPDES Sur La Libertad y ha sido parte de la junta directiva de CRIPDES por cuatro años. Ahora trabaja muy de cerca con las redes de mujeres a nivel nacional.
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Cristino Hernandez Romero
Líder Educativo
Centro Escolar Amando López, Bajo LempaCristino es un luchador por la libertad, un líder comunitario y promotor de la educación popular y formal. El es ex miembro de la facultad de Ciencias de la Educación del Programa de Educación en Línea y a Distancia de la Universidad de El Salvador. Actualmente, el es profesor de educación básica en un escuela que atiende a 8 comunidades vecinas y desde la pandemia, ha ejecutado un programa de laboratorio de tecnología móvil para todos sus estudiantes.
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An Electoral Analysis from the Social Movement

Ponentes:
Zulma Hernández
Vice President of the Board
CRIPDESZulma is a community organizer who has many years of experience in youth, political and women’s organizing. She joined CRIPDES in 2006 as a youth organizer at CRIPDES Sur La Libertad and has served on the CRIPDES board of directors for four years. She now works closely with women’s networks nationwide.
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Cristino Hernandez Romero
Educational Leader
Centro Escolar Amando López, Bajo LempaCristino is a freedom fighter, a community leader, and a promoter of popular and formal education. He is a former member of the Faculty of Education Sciences of the Online and Distance Education Program of the University of El Salvador. Currently, he is a basic education teacher in a school that serves 8 neighboring communities and since the pandemic, he has run a mobile technology laboratory program for all of his students.

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28F

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COVID 19, El Salvador Government, human rights, News Highlights, Public Health, U.S. Relations

President Nayib Bukele’s First Year (UPDATED)

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Español Abajo

On June 1, 2019 Nayib Bukele became the President of the Republic of El Salvador, ending three decades of bipartisanship in which the right-wing Nationalist Republican Alliance (ARENA) held the presidency for 20 years and the Farabundo Marti Libertation Front (FMLN) for 10 years. 

According to a May 24th opinion poll published in the Prensa Grafica, 92% of the population supports the president’s administration of the country.  Those polled recognized his main achievement being a notable improvement in the country’s security situation.

The official figures indeed reflect a decrease in the number of homicides in El Salvador, where the rate per 100,000 inhabitants went from 51 in 2018 to 35.8 in 2019. Since July 2019, the monthly number of homicides has remained below 200. January 2020 unfortunately suffered high homicide rates, yet even with 119 homicides and  a daily average of 3.8, it was still 60% less than January 2019. According to the government, these are the lowest figures since the 1992 Peace Accords.

While the government’s achievements aren’t being questioned, their performance sometimes is.  One of Bukele’s most criticized actions was the militarization of Parliament for a few hours, which lead the The New York Times to weigh in: “What Bukele did in February 2020, was a watershed in Salvadoran democratic history. After several weeks of discussing the legislative authorization to negotiate a 109 million dollar loan for his security plan with parliament members, a Bukele with the pretense of dictator addressed the Legislative Assembly with military and police in tow.”  

As expected, Ronald Johnson, the United States Ambassador to El Salvador reacted to the President’s  bold move by tweeting the next day: “I did not approve of the presence of @FUERZARMADA at @AsambleaSV yesterday and I was relieved that this tense situation ended without violence.  I now recognize the calls for patience and prudence.  I join all actors who are asking for a peaceful dialogue to move forward.” 

It should be noted that for the last three months, Bukele has ruled in the midst of the COVID-19 pandemic in a way that a large percentage of the population approves of. However, from the viewpoint of respected human rights organizations, there are serious concerns about the drastic measures being imposed in the name of public safety and the authoritarian ways being used to enforce them.

The United Nations High Commissioner for Human Rights, Michelle Bachelet, addressed the topic by stating: “International law allows governments to restrict some rights when faced with an emergency such as the one caused by COVID-19.  However, these measures must be necessary and proportional.  These must also be in accordance with the Constitution and international human rights norms and standards.  There must also be binding judicial and legislative oversight for the executive branch, and the executive must abide by it.  I am concerned that this has not been the case in El Salvador and that the government is therefore in breach of the fundamental principles of the rule of law.” 

President Bukele is currently in the spotlight for his involvement in a systematic confrontation with other State organs. The José Simeón Cañas University (UCA), recently published an evaluation of the government’s first year of administration, it is stated that: during the year, the President of the Republic spent more critical time fighting with the other organs of the State, especially with the opposition parties and the Legislative Assembly, than ruling the country. Another criticism is the lack of failing to follow through on concrete plans concerning the country’s major issues. Regarding this, the UCA indicated that: the plans announced by the President throughout the year on issues related to health, economic reactivation and the installation of the International Commission for the Fight against Corruption and Impunity in El Salvador (CICIES) did not materialize in reality.

On environmental issues, he has been criticized for the lack of any real plans and policies. According to a statement, recently published by a group of environmental organizations: In the current government, the environment policy is almost non-existent, we are very concerned that the budget of the Ministry of Environment was reduced despite the   ongoing destruction of valuable ecosystems, as if this institution plays an irrelevant role. 

Economically speaking, President Bukele did a great job to improve the economy, beginning in June 2019. According to the Salvadoran Foundation for Economic and Social Development (FUSADES), the Salvadoran economy will have a tendency to increase its dynamism in the second half of 2019, the perception on the investment climate, which after 10 years of unfavorable perception, saw a significant change in its trend from the second quarter of 2019. The same source establishes that the Salvadoran economy experienced an increase towards the end of 2019,  from 1.8% in the first two quarters of the year, to 3% during the third and fourth quarters. In general, almost all sectors recorded higher growth in the fourth quarter of 2019. In annual terms, economic growth for 2019 stood at 2.4%

This upward tendency of improvement was abruptly interrupted by the COVID-19 pandemic. While we fully acknowledge that this unfortunate reality is in many ways a  phenomena, we still see the importance in analyzing it since it will affect the future of the country for the years to come.

For example, in its most recent Economic Situation Analysis report, FUSADES highlights that among formal and informal employment activities, around 226,000 workers lost their jobs in April, which represents 7.5% of the total EAP. This figure exceeds the national unemployment rate. If people can’t earn income for two months, poverty would go from 30.9% to 42.5%, which implies that approximately 654,000 people would enter poverty. Similarly, if income loss extends to four months, poverty would rise to 51.4%.

In conclusion, we can say that El Salvador, like other impoverished counties, struggles greatly with political, social and economic challenges, which have historical and structural roots and make it difficult for a new government to achieve many things in their first year. That being said, 365 days is enough time to visualize the direction and style of governing and in the case of President Bukele, despite what is justifiably questioned, the vast majority of Salvadorans approve of his performance.


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Primer Año del Presidente Nayib Bukele

El 1 de junio de 2019, Nayib Bukele se convirtió en el presidente de la república de El Salvador, poniendo fin a tres décadas de bipartidismo en las que la derechista Alianza Republicana Nacionalista, ARENA ocupó la presidencia por 20 años y el FMLN durante 10 años. 

Transcurrido un año en el poder, según una encuesta de opinión, publicada el pasado 24 de mayo, el 92% de la población respalda la gestión del presidente. La población consultada le reconoce como el logro principal una notable mejora de la seguridad del país. 

Las cifras oficiales reflejan un descenso en el número de homicidios en El Salvador, donde la tasa por cada 100.000 habitantes pasó de 51 en el años 2018 a 35.8 en 2019. La tendencia a la baja es más notable desde que Bukele asumió la presidencia. Desde julio 2019, la cifra mensual de homicidios se mantuvo por debajo de 200. Siendo enero de 2020 uno de los meses récord, con 119 homicidios con un promedio diario de 3.8 (60% menos que el mismo mes del año anterior). Según el gobierno, se trata de la cifra más baja desde los Acuerdos de Paz de 1992.

En el sentido inverso de sus logros están los cuestionamientos a su desempeño. Una de las acciones mayormente criticadas fue la militarización, por algunas horas, del Parlamento, al respecto el periódico The New York Times publicó: “Fue un parteaguas en la historia democrática salvadoreña lo que hizo Bukele en febrero de 2020. Tras varias semanas de discutir con los diputados la autorización legislativa para negociar un préstamo de 109 millones para su plan de seguridad, un Bukele con ínfulas de dictador se tomó la Asamblea Legislativa con militares y policías.”

Como era de esperar, Ronald Johnson el Embajador de los Estados Unidos en El Salvador, reaccionó ante este hecho por twitter: “No apruebo la presencia de la @FUERZARMADA en la @AsambleaSV ayer y me sentí aliviado que esa tensa situación terminó sin violencia. Ahora reconozco los llamados a la paciencia y la prudencia. Me uno a todos los actores que están pidiendo un dialogo pacifico para avanzar.” 

Es de hacer notar que durante tres meses, Nayib Bukele, ha gobernado en medio de la pandemía por el covid19. En este sentido un amplio porcentaje de la población le reconoce un buen manejo de la crisis; no obstante, de parte de prestigiosas organizaciones de derechos humanos, hay serios señalamientos sobre las drásticas medidas impuestas y la forma autoritaria para hacerlas cumplir.

Sobre este tema, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó:El derecho internacional permite a los gobiernos restringir algunos derechos cuando se enfrentan a una emergencia como la causada por la COVID-19. Sin embargo, estas medidas deben ser necesarias y proporcionales. Estas deben además estar en concordancia con la Constitución y las normas y estándares internacionales de derechos humanos. También debe haber supervisión judicial y legislativa vinculante para el poder ejecutivo, y el ejecutivo debe acatarla. Me preocupa que este no ha sido el caso en El Salvador y que el gobierno está, por consiguiente, faltando a los principios fundamentales del estado de derecho.

Por otra parte, el presidente Bukele, se ha caracterizado por una sistemática confrontación con los demás órganos de Estado. En un editorial publicado por la Universidad José Simeón Cañas (UCA), con motivo de evaluar el primer año de gestión gubernamental, se afirma que, durante el año, el presidente de la República pasó más tiempo criticando y peleando con los demás órganos del Estado, especialmente con los partidos de oposición y la Asamblea Legislativa, que gobernando el país.

Otra de las críticas es la carencia de planes concretos que marquen el rumbo a seguir en los grandes temas de país, la misma institución académica señala: los planes anunciados por el presidente a lo largo del año en temas relacionados a la salud, reactivación económica e instalación de la Comisión Internacional Para el Combate de la Corrupción y la Impunidad en El Salvador (CICIES) no se concretaron en la realidad.

En el tema ambiental, igualmente se le ha recriminado la ausencia de planes y políticas: En el actual gobierno, la política de medio ambiente es casi inexistente, vemos con mucha preocupación que el presupuesto del Ministerio de Medio Ambiente fue reducido a pesar de la destrucción de valiosos ecosistemas, dicha institución está teniendo un rol irrelevante, Expresa un grupo de organizaciones ambientalistas, en un comunicado, publicado recientemente.

En el tema económico hay que reconocerle al presidente Bukele que el ritmo de la economía mejoró a partir de junio de 2019.  Según la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), la economía salvadoreña registró una tendencia a aumentar su dinamismo en la segunda mitad de 2019, la percepción sobre el clima de inversión, la que luego de 10 años de percibirse desfavorable, registró un cambio importante en su tendencia a partir del segundo trimestre de 2019.

La misma fuente establece que la economía salvadoreña experimentó un incremento hacia finales de 2019, pasando de 1.8% en los dos primeros trimestres del año, a 3% durante el tercero y cuarto trimestres. En general, casi todos los sectores registraron un crecimiento mayor en el cuarto trimestre de 2019. Con esto, en términos anuales el crecimiento económico para 2019 se situó en 2.4%.

Esa tendencia a mejorar se vio súbitamente interrumpida por la pandemia del covid19, por las medidas adoptadas para enfrentarla. Podría considerarse que esta realidad está al margen de la evaluación del primer año de gobierno del presidente Bukele; sin embargo, es importante analizarla ya que incidirá en el futuro del país para los próximos años.

Por ejemplo, en su informe más reciente sobre Análisis de Coyuntura Económica, en el tema del empleo FUSADES destaca que entre actividades formales e informales alrededor de 226 mil trabajadores podrían haber perdido su empleo a abril, lo cual significa el 7.5% del PEA total. Esta cifra supera la tasa de desempleo nacional.  Si los ingresos se pierden dos meses para las personas que se quedan sin trabajo, la pobreza pasaría de 30.9% a 42.5%, lo que implica que aproximadamente 654 mil personas entrarían a la pobreza. Asimismo, si la afectación sobre estas personas se extendiera cuatro meses, el porcentaje de pobreza se elevaría hasta 51.4%.

En conclusión, se puede afirmar que El Salvador, como todo país empobrecido presenta grandes desafíos políticos, sociales y económicos, que tienen raíces históricas y estructurales frente a los cuales, es muy poco lo que un gobierno puede lograr en un año; no obstante, es un tiempo suficiente para visualizar el rumbo y estilo de gobernar. Para el caso del presidente Bukele, a pesar de lo que justificadamente se le cuestiona, es notable que la gran mayoría de salvadoreños y salvadoreñas aprueban su desempeño.


https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Piden-al-presidente-Bukele-usar-bien-su-alta-aprobacion-20200524-0061.html

https://www.laprensagrafica.com/lpgdatos/Bukele-cierra-su-primer-ano-de-trabajo-con-alta-aprobacion-20200523-0072.html

https://www.laprensagrafica.com/internacional/Bukele-y-la-violencia-en-El-Salvador-cuanto-ha-influido-en-la-reduccion-de-homicidios-el-plan-de-seguridad-por-el-que-el-mandatario-militarizo-el-Congreso-20200218-0018.html

https://www.nytimes.com/es/2020/04/20/espanol/opinion/bukele-el-salvador-virus.htmlhttps://elfaro.net/es/202003/el_salvador/24110/La-historia-detr%C3%A1s-del-d%C3%ADa-en-que-Bukele-se-tom%C3%B3-la-Asamblea-Legislativa.html

El Salvador: Bachelet preocupada por la erosión del estado de derecho en medio de las medidas para la COVID-19

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education, Public Health, Voices Developments, Womens issues, Youth Development

Our Note on the COVID19 Situation El Salvador

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March 19, 2020

Dear Friend,

El Salvador, like many countries around the world, is reeling from the effects of COVID19. To clamp down on the spread of the virus, on March 15th, the government declared a state of emergency and approved a partial suspension of constitutional rights. What does that look like?

  • Foreigners are prohibited from entering the country by land, air or sea. All who enter illegally or legally are subject to a mandatory quarantine in a government run facility.
  • All educational activities are suspended, private and public.
  • Crowd sizes exceeding fifty people, such as concerts or sporting events are canceled.
  • All bars, cafes and discos are closed; restaurants can only offer delivery or take out.
  • Trade will continue normally. Commercial activities will remain unchanged, including imports and exports, under the proper sanitary control at customs.
  • People are told to shelter in place and only venture out if truly necessary.

On March 18th, El Salvador registered it’s first single confirmed case of the virus, from a Salvadoran returning from Italy, who defied the barrier the President put in place around the perimeter of the country. Because of citizen denouncements, he was picked up and tested positive for the virus and subsequently the entire municipality of Metapan, in the department of Santa Ana has been cordoned off for the next 48 hours in an effort to find his line of infection.

Impacts on the Salvadoran Society
The majority of the population has reacted with panic, no matter how many calls for calm are made. Supermarkets are crowded and supplies are beginning to become scarce, partly because there is hoarding and price inflations. For example in some places bottled water is selling for three times its normal price.

Bukele has said that the department of labor will do what it can to make sure employers and workers are economically supported during the quarantine, but every hour labor abuses are being called out via social media of workers being indiscriminately laid, off, mistreated or made to work when they aren’t supposed to.
The sectors most economically impacted by this national quarantine are the service industry, domestic workers, day laborers, street vendors, factory and sweatshop workers. Also affected are those Salvadoran families who already live in El Salvador’s precarious situation of water shortage. For young girls and women who face abuse at home, the situation of isolation becomes even more serious. It encourages victim control and greater submission of the victim.

Impacts on VOICES’ work
VOICES, like other NGOs, is having to adapt to these measures. For example, this situation forced us to cancel the annual South Bay Sanctuary Covenant delegation this March, as well as suspend the special delegation of teachers from Amando López to the United States in April.
Likewise, the SBSC fundraising event scheduled for April 26 in California, at which our director was to speak, was canceled.

Also with the suspension of classes the reproduction phase of the ECHO project workshops in Morazán is on hold; likewise, some community activities, workshops and meetings.

It’s safe to say that human rights don’t simply go away because of a national quarantine, and neither will VOICES’ commitment to accompanying our local partners as best as we can. As an organization, VOICES’ staff are adhering to the rules put in place by working from home.
This involves catching up on programming materials and fine tuning our evaluation frameworks, but we are also finding other ways to support our partners in the following ways:

Women’s Network of Morazán (9 municipalities served)
– Providing 15 canasta basicas for the Network’s most vulnerable members and their families.

Amando Lopez grade school (9 communities served)
– While some students may enjoy the meal provided by the school, other families may see it as a lifeline. The school’s staff compiled a list of 88 students who are most at risk from malnutrition and we will work with them to find the best way to help feed these kids during the quarantine.

Youth Development Association of Morazán (3 communities served)
– This inspiring youth group has had to cancel all of their programming including their special activities, community events, workshops and schools like their school of nutrition, which not only serves as a means to teach recipes, but also supports families’ ability to practice food sovereignty through the family farms component. We will work with AJUDEM to ensure that those most affected will have access to plants, seeds and compost to keep their farms growing.

El Salvador is a resilient country full of ingenuity and as long as we continue to practice true solidarity, we will all be able to come out of this pandemic with heads high and the prospect for a brighter more sustainable future.

Atentamente,
The VOICES Team

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Politics

The Swearing In of El Salvador’s New President

Version en Español

iOn June 1, Nayib Bukele was sworn in as the new President of El Salvador. Bukele dabbled in political life in 2012, under the banner of the FMLN party when he won the mayorship of Nuevo Cuscatlán and three years later, in 2015, when he became governor of San Salvador, the capital. His differences with the left-wing party caused his expulsion from it on October 10, 2017. He won the presidency under the Great Alliance for National Unity (GANA), a right-wing party founded by former members of ARENA.

His first speech as president lasted 24 minutes in which he spoke in generalities, without referring to his outlook for the country, or to what his priorities will be. Generally, in their inaugural address, elected presidents reflect on their vision of the country they receive, and what their strategies will be during the five years of their administration.

For his part, Nayib Bukele called for national unity and asked Salvadorans to work hard to move the country forward; but most of his speech was dedicated to exalt his followers, who were present in Plaza Barrios. He also reminisced about his father in an extensive anecdote; thanked his wife; criticized previous governments for unfulfilled promises and reiterated that he will do what he promised in his campaign… making difficult decisions.

As expected, the FMLN harshly criticized the content of his speech, calling it “superficial” through a statement via their official Twitter account. The party argued that the speech did not express commitments or proposals to the important problems facing the Salvadoran people, such as the privatization of water, pension reform and citizen security.

ARENA issued a press release in which it “extends its hand to President Bukele so that he can make a correct government in accordance with the law and institutions; and strive to meet the urgent needs of the people who demand more opportunities that improve their quality of life.”

Both parties agree that the new government faces a country with complex problems. A recent article by the news agency BBC Mundo states that Nayib faces five major challenges as the President of the most violent and poorest country in Latin America.

The main one is the violence. Bukele will face a complex and entrenched issue that is considered a real national security problem, and which has translated into the omnipresence of gangs in the lives of Salvadorans; gangs that sometimes control entire lives. Homicides, extortions, drug trafficking and human trafficking are common crimes associated with gangs.

Poverty is another of the chronic problems. According to the Economic Commission for Latin America (ECLAC), El Salvador was ranked the third poorest country in Latin American between 2015 and 2017. However, 37.8 % Salvadorans still live in poverty.

Corruption, scarce investment to generate sustainable sources of employment and an opposing Legislative Assembly are other obstacles that the new government will face. How will they do? This is still a question that remains unanswered.

The most structured response the incoming government has put forth is their campaign platform, called Plan Cuscatlán, however, it is unknown if this will be adopted as a government plan or if it will undergo substantial modifications. Plan Cuscatlán is an extensive document consisting of 1,075 pages, which identifies parts of the economic model to be implemented, for example, a commitment to mega infrastructure projects such as an airport in the eastern part of the country and train service along the Salvadoran coast.

According to the economist Julia Evelyn Martínez, there are enough signs to conclude that the new government will adopt a neoliberal economic model strongly committed to the interests of the United States. “I have analyzed Plan Cuscatlán and as a result of that analysis I have concluded that what it offers for the next five years is more neoliberalism than there has been in the last 30 years,” Martinez stated during a television interview.

In fact, a few hours after Bukele’s inauguration, President Donald Trump said: “The United States is ready to work with Nayib Bukele to promote prosperity in El Salvador and the hemisphere. Congratulations President Bukele on your inauguration.” With this type of support it can be intuited that the political and economic influence of the United States in El Salvador will increase over the next five years.

What does constitute a positive signal is that the President’s first executive order was directed to the armed force to “remove the name of Colonel Domingo Monterrosa from the barracks of the Third Infantry Brigade.” This is a controversial order because for the Armed Forces, Monterrosa is to this day considered a hero; however, he has been identified as responsible for the El Mozote massacre, so demystifying his name is good for the country’s wellbeing.

Despite both positive and negative signals, it is important to wish the new President all the best, especially since June 1st he became the captain of the ship in which all Salvadorans travel, although it is worrisome when the captain doesn’t point clearly where the ship is heading.

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NUEVO PRESIDENTE EN EL SALVADOR

El pasado uno de junio Nayib Bukele fue juramentado como el nuevo Presidente de El Salvador. Bukele incursionó en la vida política en el 2012, bajo la bandera del FMLN cuando ganó la alcaldía de Nuevo Cuscatlán y tres años más tarde, en el 2015, se convirtió en el alcalde de la capital, San Salvador, pero sus diferencias con el partido de izquierda lo llevaron a su expulsión el 10 de octubre de 2017. La presidencia la ganó con el partido Gran Alianza por la Unidad Nacional, GANA. Un instituto de derecha fundado por exmiembros de ARENA.

Su primer discurso como Presidente tuvo una duración de 24 minutos en los cuales habló generalidades, sin referirse a la visión que tiene del país, ni cuales serán sus prioridades. Generalmente en su discurso inagural los presidentes electos suelen reflejar su visión del país que reciben, y cuáles serán sus estrategias durante los cinco años que durará su gestión.

Por su parte Nayib Bukele hizo un llamado a la unidad nacional y pidió a los salvadoreños trabajar fuerte para sacar adelante al país; pero la mayor parte de su intervención la dedicó a exaltar a sus seguidores, presentes en la plaza pública donde se celebraba el evento; recordó a su padre en una extensa anécdota; agradeció a su esposa; criticó a los gobiernos anteriores por las promesas incumplidas y reiteró que hará las obras que prometió en su campaña, lo cual implicará tomar decisiones difíciles.

Como era de esperar, El FMLN criticó duramente el contenido de su discurso, a través de un comunicado en su cuenta de Twitter, calificándolo como “superficial”. El partido de izquierda sostuvo que en el discurso no expresó compromisos, ni propuestas ante los grandes problemas que enfrenta el pueblo salvadoreño, tales como la privatización del agua, la reforma de pensiones y la seguridad ciudadana.

De igual manera, el partido ARENA emitió un comunicado de prensa en el que “le extiende la mano al Presidente Bukele para que pueda hacer un gobierno correcto apegado a nuestras leyes e institucionalidad; y se empeñe en atender las necesidades apremiantes de nuestro pueblo que clama más oportunidades para mejorar su calidad de vida”, expresa el texto.

Ambos partidos coinciden en que al nuevo gobierno le tocará hacer frente a un país con problemas complejos. Un artículo reciente de la agencia BBC Mundo expone que al nuevo Presidente le tocará enfrentar 5 desafios en el país más violento y pobre de América Latina

El principal es la violencia, Bukele se enfrentará a una compleja y enquistada cuestión, considerada un auténtico problema de seguridad nacional, que se traduce en la omnipresencia en la vida de los salvadoreños de las pandillas, quienes en ocasiones controlan barrios y colonias casi en exclusividad. Los homicidios, extorciones, el narcotráfico y la trata de personas son delitos comunes asociados al accionar de las pandillas.

La pobreza es otro de los problemas crónicos, el referido artículo señala que según la Comisión Económica para América Latina, CEPAL El Salvador se destacó como el tercer país de América Latina que más redujo porcentualmente su pobreza entre 2015 y 2017. Sin embargo, el 37.8% de salvadoreños y salvadoreñas sigue viviendo en la pobreza.

La corrupción, la escasa inversión para generar fuentes de empleo sostenibles y una Asamblea Legislativa contraria a sus intereses son otros de los obstáculos que deberá enfrentar el nuevo gobierno. ¿Cómo lo hará? Aún es una pregunta sin respuesta.

Al respecto la referencia más estructurada que se tiene es su plataforma de campaña, denominada Plan Cuscatlán. Se desconoce si este será adoptado como Plan de Gobierno o si sufrirá modificiaciones sustanciales, el Plan Cuscatlán consiste en un extenso documento de 1,075 páginas, en el que se identifican pistas del modelo económico a implementar, por ejemplo hay una apuesta a la implementación de mega proyectos de infraestructura; un aeropuerto en el oriente del país y un tren que va a recorer la costa salvadoreña, son de los proyectos más emblemáticos.

Según la economista Julia Evelyn Martínez hay señales suficientes para entender que el nuevo gobierno adoptará un modelo económico de corte neoliberal y que estará fuertemente comprometido con los intereses de Los Estados Unidos. “He analizado el Plan Cuscatlán y como resultado de ese análisis he concluido que lo que ofrece para los próximos cinco años es más neoliberalismo del que ha habido en los últimos 30 años”, manifestó Martínez en una entrevista de televisión.

De hecho, unas horas despues de su juramentación el Presidente Donal Trump expresó: “Estados Unidos está listo para trabajar con Nayib Bukele para promover la prosperidad en El Salvador y el hemisferio. Felicidades Presidente Bukele en su toma de posesión”. Con este tipo de respaldo puede intuirse que la influencia política y económica de los Estados Unidos en El Salvador se incrementará en el próximo quinquenio.

Lo que si constituye una señal positiva del nuevo Presidente es que su primer orden ejecutiva fue dirigida a la fuerza armada: Quitar el nombre del coronel Domingo Monterrosa del cuartel de la Tercera Brigada de Infantería. Esta es una orden polémica porque para la Fuerza Armada Monterrosa es considerado un héroe; sin embargo, ha sido señalado como el responsable de la masacre El Mozote, por lo que desmitificar su nombre es bueno para el país.

No obstante las señales positivas y negativas, es importante desearle lo mejor al nuevo Presidente, sobre todo porque a partir del uno de junio se convierte en el capitán del barco en el que viajan todos los salvadoreños y salvadoreñas, aunque preocupa que el capitán no diga con claridad hacia donde se dirige la nave.