agriculture, Agua/Aqua, Cabanas, Climate Change, Corruption, Disasters, Economy, El Salvador Government, Environment, Food Security, International Relations, Mining, Politics, Public Health

A Historical Vote for Environmental Justice

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March 29th, 2017

Despite a short 72 hour notice, some three hundred people from across the country, descended on the courtyard of the Legislative Assembly in San Salvador to be be present during one of the most historical votes in the counter’s recent history. Today was the result of a persistent movement led by communities, national and international environmental organizations, universities, politicians, lawyers, scientists, health professions and most recently, even the Pope himself, recently joined the cause.

According to the UN, El Salvador has the second highest degree of environmental deterioration in the Americas, with only 3% of intact natural forests, soils ruined by inadequate agricultural practices and more than 90% of contaminated surface waters. A recent study by the Central American University José Simeón Cañas (UCA) revealed that 90% of the population demands that the Government take immediate measures to prohibit this putrid industry.

Today was not only a victory for the Anti-Mining activists but it also gave a glimpse of hope that the Water Rights Act, another overdue, essential bill could finally be put before the same assembly and passed. Both laws go hand in hand in the protection of the most basic and important human right of Salvadorans; the right to a dignified and healthy life.

Read the Press Release


Un Voto Histórico para la Justicia Ambiental

Marzo 29, 2017

A pesar de un breve aviso de 72 horas, unas trescientas personas, representado varios regiones del país descendieron al patio de la Asamblea Legislativa en San Salvador para estar presentes durante uno de los votos más trascendentales de la historia reciente del país. Hoy en día, fue el resultado de un movimiento persistente liderado por comunidades, organizaciones ambientales nacionales e internacionales, universidades, políticos, abogados, científicos, profesiones de la salud y más recientemente, incluso el Papa mismo , se unió a la causa.

Según la ONU, El Salvador tiene el segundo mayor grado de deterioro ambiental en las Américas, con sólo el 3% de bosques naturales intactos, los suelos son arruinados por prácticas agrícolas inadecuadas y más del 90% de las aguas superficiales son contaminadas. Un reciente estudio de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) reveló que el 90% de la población exige que el Gobierno tome medidas inmediatas para prohibir esta industria pútrida.

Hoy, no sólo fue una victoria para los activistas antiminerales, sino que también dio un vistazo a la esperanza de que la Ley del Agua, otro proyecto imprescindible y atrasado, podría finalmente ser sometido a la misma asamblea y aprobado. Ambas leyes van de la mano en la protección del derecho humano más básico e importante de los salvadoreños; El derecho a una vida digna y sana.

Lea Aquí el Comunicado

agriculture, Agua/Aqua, Climate Change, Corruption, Economy, Environment

The Water Crisis in El Salvador

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On 28 July 2010, through resolution 64/292, the General Assembly of the United Nations recognized the human right to water and sanitation, reaffirming that water is essential for the realization of all human rights; however, for a significant proportion of humanity this is not true. The Friends of the Earth International Federation (FoEI) says that over 1 billion people lack clean water and more than 5 million die each year from water-related diseases.

El Salvador is one of the countries in the world facing a profound water crisis. The Economic Commission for Latin America and the Caribbean (ECLAC) reports that El Salvador has 1,752 cubic meters per capita per year, which almost qualifies as “water stress.” This serious lack of water is related to deforestation and to the contamination of surface water bodies. According to the Salvadoran Ministry of Environment: more than 90% of surface waters are contaminated and only 10% are suitable for drinking by conventional methods.

In the opinion of the Office of the Procurator for the Defense of Human Rights, this situation of pollution and environmental degradation represents an accumulated evil throughout history that was deepened by the lack of diligence of the authorities, relegating the environmental issue of all State policies. For this reason, in 2006, a group of social organizations submitted a proposal for a General Water Law, which explained that the existing legal framework was obsolete and fragmented and couldn’t provide the population with resolutions. The law was based on principles such as: participation, full access, a focus on basins, sustainability and decentralization.

According to Carolina Amaya, environmental activist with the Salvadoran Ecological Unit (UNES), the main reason for not approving the General Water Law is because the right-wing business leaders represented in the Legislative Assembly, intend to control the water issue, they want to control the institutions that privatize water. This breaking point is the main motive that has interrupted the discussion of the law. In Amaya’s words, “allowing large private enterprises to have control over water management is like putting the coyote in the care of hens.”

This lack of regulation allows golf course owners, bottling companies, sugarcane producers, and other private interests to use as much water as they want, no matter how it affects local communities. One media outlet reported that a golf course has all the water it needs while nearby towns struggle to meet their daily needs. Likewise, residents of the Bajo Lempa region of Usulutan argue that sugarcane producers are depleting their water sources.

These social sectors that hold economic and political power say that water is a commodity that is bought and sold, and the only way to manage it efficiently is to let the market take over. This neoliberal thinking is rejected by various civil society organizations arguing that water is a common good and its access is a basic human right.

Conflicting visions often manifested in street closures for protests of lack of water, while companies engaged in the production of carbonated and alcoholic beverages using millions of liters a day, equally large shopping malls and exclusive residences use excessive amounts of water without any restriction. The bottom line; unequal access to potable water is a clear indicator of social injustice in El Salvador.

Crisis de Agua en El Salvador

El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que el agua es esencial para la realización de todos los derechos humanos; sin embargo, para una importante proporción de la humanidad este derecho no se cumple. La Federación Amigos de la Tierra Internacional afirma que más de mil millones de personas carecen de agua limpia y que más de 5 millones fallecen cada año por enfermedades relacionadas con el agua.

El Salvador es uno de los países del mundo que enfrenta una profunda crisis hídrica, la CEPAL reporta que el país cuenta con 1,752 metros cúbicos per cápita por año, y lo califica en una situación cercana a lo que se conoce como stress hídrico. Esta escasez tiene que ver con la deforestación y con la contaminación de los cuerpos superficiales de agua, el Ministerio de Medio Ambiente salvadoreño afirma que más del 90% de las aguas superficiales se encuentran contaminadas y que únicamente el 10% son aptas para potabilizar por métodos convencionales.

En opinión de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, esta situación de contaminación y degradación ambiental representa un mal acumulado a lo largo de la historia que se fue profundizando por la falta de diligencia de las autoridades, relegando el tema ambiental de todas las políticas estatales. Por esta razón fue que en 2006 un grupo de organizaciones sociales presentaron una propuesta de Ley General de Aguas, explicando que el marco legal existente es obsoleto y fragmentado y no da respuestas a la población, por lo que se requiere una ley basada en principios como: la participación, el pleno acceso, el enfoque de cuenca, la sustentabilidad y la descentralización.

Once años más tarde aún no se cuenta con la referida ley, Para Carolina Amaya, activista ambiental de la Unidad Ecológica Salvadoreña, la razón de fondo por la cual no se aprueba la Ley General de Aguas es porque las cúpulas empresariales representadas en la Asamblea Legislativa por los partidos de derecha, pretenden tener el control de la institución rectora del agua, quieren controlar la institucionalidad para luego privatizar el agua, este es el punto de quiebre y principal motivo que ha entrampado la discusión de la ley. En palabras de Amaya, permitir que la gran empresa privada tenga el control en la gestión del agua, es como poner al coyote a cuidar a las gallinas.

Esta falta de regulación permite a los propietarios de campos de golf, compañías embotelladoras, productores de caña de azúcar, y otros intereses privados utilizar toda el agua que quieran, sin importar la forma en que afecta a las comunidades locales. Un medio de comunicación publicó que un campo de golf tiene toda el agua que necesita mientras que las poblaciones cercanas luchan para satisfacer sus necesidades diarias. Del mismo modo, los residentes de la región del Bajo Lempa en Usulután sostienen que los productores de caña de azúcar están agotando las fuentes de agua.

Estos sectores sociales que ostentan poder económico y político sostienen que el agua es una mercancía que se compra y se vende, y la única manera de administrarla eficientemente es dejando que sea el mercado quien se hace cargo. Este pensamiento neoliberal es rechazado por diversas organizaciones de la sociedad civil argumentando que el agua es un bien común y su acceso es un derecho humano básico.

Visiones enfrentadas que se manifiestan con frecuencia en cierres de calles en protesta por la falta de agua, al mismo tiempo las empresas dedicadas a producir bebidas carbonatadas y alcohólicas gastan millones de litros al día, igualmente grandes centros comerciales y residencias exclusivas usan cantidades excesivas de agua sin ninguna restricción. El acceso desigual al agua potable es un indicador claro de la injusticia social en El Salvador.

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El Salvador’s Metal Mining Debate

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In 2002, the Canadian corporation Pacific Rim registered in El Salvador. It was invited by the Salvadoran government to exploit the potential of the country in terms of gold and silver. Pacific Rim identified at least 25 favorable sites for the extraction of gold, in the beginning of its explorations. One of these sites is known as El Dorado, in the department of Cabañas. In December 2004, the company formally requested permission to operate the El Dorado mine, but the government denied permission for inconsistencies in the environmental impact study, and because the company did not have the authorization of the owners of the land where the exploitation of gold and silver would be carried out.

In response to the Salvadoran government’s refusal to grant the El Dorado project exploitation permit, in July 2008, Pacific Rim filed a lawsuit against the Salvadoran government through the World Bank’s International Center for Settlement of Investment Disputes (ICSID).

The company demanded El Salvador pay them $77 million for the amount invested before they were denied the authorization permit. Later this requirement was increased to $301 million and finally reduced to $250 million. At the end of 2013, Pacific Rim filed for bankruptcy and sold its shares to the Australian transnational company Oceana Gold, which continued the lawsuit process.

After a long litigation, on October 14, 2016, the international court ruled in favor of the Salvadoran government and against the mining company. The verdict also determined that the company must compensate with $8 million to the Salvadoran government to cover the procedural costs of the litigation.

Following this ruling, on November 24, 2016, the Movement of Victims Affected by Climate Change and Corporations (MOVIAC), submitted a letter to the Legislative Assembly requesting a ban on all metal mining in the country. This request opened an intense debate that is increasingly gaining strength. On February 6, the Central American University José Simeón Cañas (UCA) and the Catholic Church presented a proposal for a law to ban metal mining.

The request for a ban is justified by the serious social and ecological impacts caused by the mining industry and by the high degree of pollution and environmental deterioration that the country is currently suffering. According to international experts, El Salvador is the country with the most environmental deterioration in the continent, after Haiti. The United Nations has described El Salvador as the country with the least amount of water available throughout the continent, while the Ministry of the Environment has reported that more than 90% of surface water is seriously contaminated and only 10% are suitable for use as potable.

This water crisis could become much more serious if gold and silver mining projects are located in the basin of the river Lempa, which is the most important river in the country. Its basin makes up 50% of the national territory, and houses 70% of the country’s population.

El Salvador is the only country in Central America that does not have mineral exploitation and in an opinion poll conducted by the UCA in June 2015, 76% of the population is against the opening of mining projects. Despite this opposition, there is great pressure from transnational companies to initiate gold and silver mining projects. This of course is due to the findings from Pacific Rim that discovered approximatly 1.2 million ounces of high-purity gold and more than 7.5 million ounces of silver in the subsoil of the northern part of the country. In addition to another 558 thousand ounces of gold and 1.2 million silver of lower quality.

Apparently this is a good thing; however, experience in neighboring countries such as Guatemala and Honduras demonstrates how harmful the mining industry is to people and the environment. Especially when it comes to water resources. According to a recent UCA publication, the Marlin mine in Guatemala uses about 6 million liters of water per day; and nearby communities have reported 40 dry communal wells in the eight years of the mine’s operations. Likewise in the region of Valle de Siria in Honduras, the San Martín mine has dried 19 of the original 23 rivers in the area throughout its’ nine years of operation.

These effects could be worse in El Salvador, due to the fragility of its ecosystems and the population density of around 300 inhabitants per square kilometer. In these circumstances the human rights of the population would be seriously affected. In this regard, the Attorney for the Defense of Human Rights (PDDH), in a recent statement said: “The harmful effects of mining activity constitute serious violations of the human rights of the population. Among them is the right to life, health, water and food. The concern persists because the mining industry still has an interest in developing its projects in the country and there is no legislation or institutional mechanisms to guarantee the protection of the environment against mining activity.”

The interest of the mining industry to which the PDDH refers to is manifested in a series of actions carried out by the mining company Oceana Gold, which MOVIAC has repeatedly denounced. For instance, in a letter delivered to the Legislative Assembly on November 24, 2016, MOVIAC states: “We know that in all the impoverished countries of the world, transnational mining companies use the same strategies: division of communities, murder of environmentalists, bribing corrupt officials and false media campaigns such as the promises of job creation and social development. The truth is that mining does not generate more jobs than it destroys. Where there is mining there is no agriculture, there is no livestock, there is no tourism, there is no health, there are no peaceful or free communities.”

For all these reasons at the moment, in El Salvador there is a strong debate about the need to pass a law that definitively prohibits metal mining.


El Salvador Debate la Prohibición de la Minería Metálica

En el año 2002 la corporación canadiense Pacific Rim se registró en El Salvador, invitada por el gobierno, para explotar el potencial del país en cuanto a oro y  plata. Desde el inicio en sus exploraciones, la minera identificó al menos 25 sitios propicios para la extracción de oro, uno de estos es el lugar conocido como  El Dorado, en el departamento de Cabañas. En Diciembre de 2004 la empresa solicitó formalmente el permiso de explotación de la mina El Dorado, el gobierno negó el permiso por inconsistencias en el estudio de impacto ambiental y porque la empresa no contaba con la autorización de los propietarios de las tierras en donde se realizaría la explotación del oro y la plata.

Ante la negativa del gobierno salvadoreño de no conceder el permiso de explotación del proyecto El Dorado,  en julio de 2008Pacific Rim inicia una demanda contra el Estado salvadoreño, en El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial.

La petición pedía que el Estado salvadoreño le pagara $77 millones de dólares, por el monto invertido antes de que se le negara la autorización de explotación, más tarde esta exigencia fue incrementada a $ 301 millones y finalmente se redujo a $ 250 millones. A finales de  2013, Pacific Rim se declaró en quiebra y vendió sus acciones a la transnacional Australiana Oceana Gold, quien continuó el proceso de demanda.

Después de un largo litigio, el 14 de octubre de 2016, el tribunal internacional falló a favor del Estado salvadoreño y en contra de la empresa minera. El veredicto también determinó que la empresa deberá indemnizar con 8 millones de dólares al gobierno salvadoreño para cubrir los costos procesales del litigio.

A raíz de este fallo, el 24 de noviembre de 2016 el Movimiento de Víctimas y Afectados por el Cambio Climático y Corporaciones MOVIAC, presentó un escrito a la Asamblea Legislativa solicitando la prohibición de la minería metálica en el país. Está petición abrió un intenso debate que cada vez está cobrando más fuerza. El 6 de febrero la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA y la Iglesia Católica presentaron una propuesta de ley de prohibición de la minería metálica.

La solicitud de prohibición se justifica por los graves impactos sociales y ecológicos que ocasiona la industria minera y por el alto grado de contaminación y deterioro ambiental que ya sufre el país. Según expertos internacionales El Salvador es el país del continente con mayor deterioro ambiental, después de Haití. Las Naciones Unidas ha calificado a El Salvador como el país con menos disponibilidad de agua de todo el continente, y el Ministerio de Medio Ambiente ha informado que más del 90% de las agua superficiales están seriamente contaminadas y que sólo el 10%  son aptas para potabilizar por medios convencionales.

Esta situación de crisis hídrica podría ser mucho más grave si se concretan proyectos de explotación de oro y plata ubicados en la cuenca del río Lempa, que es el río más importante del país, su cuenca comprende el 50% del territorio nacional, en donde habita el 70% de la población del país.

El Salvador es el único país de Centroamérica que no posee explotación de minerales y en una encuesta de opinión realizada por la Universidad Centroamericana UCA,  en junio de 2015, el 76% de la población está en contra de la apertura de proyectos mineros; no obstante se tiene gran presión de empresas transnacionales para iniciar proyectos de extracción de oro y plata, ya que según la exploraciones realizada por la empresa Pacific Rim, en el subsuelo de la zona norte del país existe un aproximado de 1.2 millones de onzas de oro de alta pureza y más de  7.5 millones de onzas de plata. Además de otras 558 mil onzas de oro y 1.2 millones de plata de menor calidad.

En apariencia esto es algo bueno; sin embargo, la experiencia en países vecinos como Guatemala y Honduras demuestra lo dañina que es la industria minera para las personas y para el medio ambiente, especialmente en el recurso hídrico. Según una publicación de la Universidad Centroamericana, UCA la mina Marlín, en Guatemala utiliza unos 6 millones de litros de agua por día, las comunidades que viven cerca reportan 40 pozos comunales secos en los ocho años de operaciones de la mina; así mismo en la región Valle de Siria en Honduras la mina San Martín en nueve años de operaciones ha secado 19 de los 23 ríos originales de la zona.

Estas afectaciones podrían ser peores en El Salvador, por la fragilidad de sus ecosistemas y por la densidad poblacional cercana a los 300 habitantes por kilómetro cuadrado, en estas circunstancias los derechos humanos de la población serían gravemente afectados. Al respecto la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, en un comunicado reciente expresó que: “los efectos nocivos de la actividad minera constituyen graves violaciones a los derechos humanos de la población; entre estos al derecho a la vida, a la salud, al agua y a la alimentación. La preocupación persiste porque aún concurre el interés de la industria minera de desarrollar sus proyectos en el país y no se cuenta con una legislación  ni mecanismos institucionales que garanticen la protección del medio ambiente ante la actividad minera”

El interés de la industria minera al que hace referencia la PDDH se manifiesta en una serie de acciones que lleva a cabo la empresa minera Oceana Gold, las cuales el Movimiento de Víctimas y Afectados por e Cambio Climático y as Corporaciones, MOVIAC ha denunciado en reiterada ocasiones, por ejemplo en una carta entregada a la Asamblea Legislativa el 24 de noviembre de 2016, el MOVIAC expone: “Conocemos que en todos los países empobrecidos del mundo, las transnacionales mineras emplean las mismas estrategias: división de las comunidades, asesinato de ambientalistas, compra de funcionarios corruptos y campañas mediáticas mentirosas como lo son las promesas de generación de empleo y de desarrollo social. La verdad es que la minería no genera más empleo que el que destruye, donde hay minería no hay agricultura, no hay ganadería, no hay turismo, no hay salud, no hay comunidades pacíficas ni libres”.

Por todas estas razones en el momento actual, en El  Salvador se debate fuertemente la necesidad de aprobar una ley que prohíba definitivamente la minería metálica.

Advocacy, annual report, education, Environment, Food Security, News Highlights, Voices Developments, Womens issues, Youth Development

Celebrating 30 years of Solidarity with the People of El Salvador – 2016 Annual Report

2016 was a dynamic year for Voices. We said goodbye to old friends and opened the door to new ones. We began an extensive education revitalization project in Bajo Lempa, started supporting women’s empowerment in Morazán and even joined in on environmental justice protests in the capital San Salvador.

This year is even more special because we turn 30! Since our inception in the refugee camps until now, we have never deserted our communities and are committed to being a critical source of support for them now, and in the future.

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Read our report to find out what our partners have been up to, the large scales issues they are facing and how Voices has been working hard in collaboration with leaders to find solutions to issues and pathways to accomplishing goals.

Arts, education, Youth Development

Youth Development in Community Octavia Ortiz – The Orientation

This January, South Bay Sanctuary of Palo Alto is partnering with their sister community Octavia Ortiz in the Bajo Lempa to impart programs that improve the quality of life for the young people there. The year-long project focuses on reviving youth-led cultural groups, and a Series of Workshops with themes like critical thinking, healthy relationships and group management.

On behalf of the community, we want to extend warm gratitude to our friends in Palo Alto.

Below is a video of the orientation we had last week and Stay Tuned for more!

Economy, Environment, Uncategorized

A New Agriculture is Possible, Without Toxic Agrochemicals or Monoculture

 The Joining Hands Network in El Salvador and Voices on the Border

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With great concern, we see that the large-scale production of sugarcane is seriously affecting the public health, access to water, the soil, biodiversity, and food security in the regions where it is grown. Contamination from agrochemicals is the main concern for those that live next to sugarcane fields. Toxic pesticides and fertilizers contaminate water and soil in the surrounding area, as well as the local fields and communities. Sugarcane growers apply fertilizers, fungicides, herbicides, and pesticides using crop-dusters, backpack sprayers, and spreaders pulled by tractors.

The heavy use of agrochemicals in sugarcane has profound impacts on the health of communities. Public health experts attribute the extremely high rates of chronic renal failure in coastal communities to the use of agrochemicals. The Ministry of Health conducted an investigation and found an epidemiological connection between the affected populations and farming practices that include high quantities of agrochemicals used in production. In a document published last August, the Ministry states “exposure to pesticides is the real trigger of the health tragedy that is affecting Salvadoran farming communities.”

THEREFORE, WE DEMAND:

  • The Legislative Assembly must immediately approve the pending Decree 473 that prohibits the importation and use of 11 toxic agrochemicals. Likewise, we insist that the Legislative Assembly ratify article 69 of the Constitution to establish access to water and food as a basic human right. We also demand the approval of the Law on Food Sovereignty.
  • The President of the Republic should sign Decree 473 and make every effort to accelerate the procedures for effectively prohibiting the toxic agrochemicals.
  • The Ministry of the Environment must dedicate more resources to protecting natural resources and stopping the serious impacts generated by the sugarcane industry. We demand a stop to the expansion of sugarcane fields and that the government do everything necessary to prohibit the harmful practices such as the application of toxic agrochemicals, heavy tilling of land, and the burning of sugarcane fields before harvest.
  • The Ministry of Agriculture and Livestock must review subsidy policies, and discourage the delivery of agricultural packages that contain hybrid seeds and synthetic fertilizers, and in place they should promote agro-ecology.
  • The Ministry of Health must launch a campaign to inform people and famers about the health impacts of agrochemicals; primarily related to chronic renal failure that infects the populations in agricultural regions.

WE RECOGNIZE the efforts of the Ombudsman for Human Rights to emphasize the serious impacts of agrochemicals in violation of human rights, and his tireless efforts to pressure get all state institutions to give this issue the attention it deserves.

San Salvador, September 20, 2016

 

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Español:

La Red Uniendo Manos de El Salvador y Voces en la Frontera

Vemos con mucha preocupación que el cultivo de la caña de azúcar a gran escala está afectando gravemente, la salud pública, el acceso al agua, el suelo, la biodiversidad, la economía local y la seguridad alimentaria de las regiones donde se cultiva. La contaminación por agroquímicos es la preocupación principal de quienes viven cerca de los cañales. Los pesticidas tóxicos y los fertilizantes contaminan el agua de la región aledaña y los suelos, así como los campos y las comunidades locales. Los productores de la caña aplican fertilizantes, fungicidas, herbicidas y pesticidas utilizando aviones fumigadores, bombas rociadoras de mochila y pulverizadores halados por tractores.

Este uso intensivo de agroquímicos en la caña de azúcar tiene impactos profundos en la salud de las comunidades. Las tasas extremadamente altas de insuficiencia renal se atribuyen al uso de productos agroquímicos que contaminan la región costera. En los últimos años, cientos de personas a lo largo de la costa salvadoreña han muerto por insuficiencia renal. El Ministerio de Salud ha investigado y demostrado una relación epidemiológica entre las poblaciones afectadas y las prácticas agrícolas dominantes que incluyen el uso de altas cantidades de agroquímicos. Dicha institución, en un documento publicado el pasado mes de agosto, asegura que “la exposición a pesticidas constituye el verdadero elemento detonante de la tragedia sanitaria que está afectando a las comunidades agrícolas salvadoreñas.”

POR TANTO EXIGIMOS:

  • A la Asamblea Legislativa que de forma inmediata proceda a aprobar el decreto 473 para que de una vez por todas se prohíba la importación y uso de los 11 agroquímicos tóxicos aún pendientes. Así mismo le instamos a ratificar el artículo 69 de la Constitución que establece el agua y la alimentación como un derecho humano. Le demandamos también aprobar la Ley de Soberanía Alimentaria.
  • Al Presidente de la República que sancione el decreto 473, una vez aprobado por la Asamblea Legislativa, así mismo que ponga todo su empeño en acelerar los procedimientos para hacer efectiva la prohibición de los agroquímicos tóxicos.
  • Al Ministerio de Medio Ambiente ser más enérgico en la protección de los recursos naturales frente a los graves impactos que genera la producción de caña de azúcar. Le demandamos frenar la expansión de este cultivo y realizar todos los esfuerzos necesarios para prohibir prácticas nocivas como la aplicación de agro tóxicos, la labranza intensiva del suelo y la quema de los cañales antes de la cosecha.
  • Al Ministerio de Agricultura y Ganadería que revise la política de subsidios, y desalentar la entrega de paquetes agrícolas de semillas hibridas y fertilizantes sintéticos, y que en su lugar estimule la producción agroecológica.
  • Al Ministerio de Salud impulsar una campaña informativa sobre los impactos de los agro químicos en la salud, principalmente en lo relacionado con la insuficiencia renal crónica que padecen las poblaciones de las zonas agrícolas.

RECONOCEMOS

Los esfuerzos que hace la Procuraduría Para la Defensa de Los Derechos Humanos, con el propósito de enfatizar los graves impactos de los agroquímicos en la violación de derechos humanos, así como su incansable trabajo para que las diferentes instituciones del Estado asuman este tema con la preocupación y la urgencia que amerita.

San Salvador, 20 de septiembre de 2016

UNA NUEVA AGRICULTURA ES POSIBLE, SIN AGROTOXICOS NI MONOCULTIVOS

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agriculture, Environment, Uncategorized

Large-Scale Sugarcane Production in El Salvador

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A field of sugarcane burning just before harvest

Residents of rural communities throughout El Salvador are concerned that large-scale sugarcane cultivation threatens their environment, public health, access to water, local economy, and food sovereignty. El Salvador has laws and procedures in place that should regulate sugarcane production, but government officials at the national and local levels have been unable or unwilling to enforce them. Salvadoran sugarcane production has grown in recent years due to the country’s embrace of neoliberal economic policies that emphasize, in part, free trade and unregulated markets. Unfortunately, the profits and wealth generated by the industry do not trickle down to the communities where it is grown.

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Last year, Voices on the Border staff accompanied residents of the Bajo Lempa of Jiquilisco, Usulután as they stopped investors from planting sugarcane near local mangrove forests, wetlands, and community centers. Despite their success, the ad hoc protests failed to produce any long-term changes. During the process, however, residents, community leaders, and local civil society organizations articulated a need for more information about sugarcane production and how it affects the region.

Sugarcane Report image spa

Voices on the Border staff responded by researching the issue of sugarcane cultivation and producing this report (click on the images to see the report in English and Spanish). We did so with several audiences in mind. The first was our partner communities in the Bajo Lempa that suffer the effects of burning fields, contamination of agrochemicals, loss of biodiversity, and other impacts of large-scale sugarcane production. A second audience is the government officials that have the power to regulate the industry, to ensure they know how sugarcane is affecting the regions like the Bajo Lempa. A third audience is members of the international community who are concerned with issues related to El Salvador, climate change, food sovereignty, environmental justice, and other topics.

Over the next several months, Voices on the Border will organize events in the Bajo Lempa to disseminate our findings and hopefully start a larger conversation about the impacts of sugarcane and large-scale agriculture. We will support the region in any advocacy campaign the organize, and will post regular updates to this blog.