Equality, human rights, News Highlights

Black Lives Matter

As a human rights organization, Voices on the Border ardently denounces all acts of racism, discrimination and violence against Black people and empathize with their outrage and share in their grief of having lost so many innocent lives to ignorance and hatred.

We stand in total solidarity with the Black Lives Matter movement because we truly believe in the power of the people and encourage their right to fully express their pain, joy and demands for justice and peace, however they see fit. The movement’s global spread is giving us a sense of hope for the future, while also allowing us to examine our own commitments to structural and strategic change, which we acknowledge must come from within in order to be sustainable.

We are currently in the middle of our annual Board meeting, and this analysis helps us appreciate that, due to VOICES ‘proximity to our local partners, both are given frequent opportunities to be challenged and educated, socially and culturally. On the the other hand, this same examination leads us to ask ourselves how we can improve the representation of people of color on our Board, to ensure cultural accountability and organizational growth towards social equilibrium.

Historical hatred and unhealed wounds are realities that we must face and correct, in the United States, in El Salvador, as human beings. This complex task is the responsibility of us all.

#BlackLivesMatter


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Como organización de derechos humanos, VOCES denuncia ardientemente todos los actos de racismo, discriminación y violencia contra los negros y empatiza con su indignación y comparte su dolor de haber perdido tantas vidas inocentes por ignorancia y odio.

Nos solidarizamos totalmente con el movimiento Las Vidas Negras Importan, porque realmente creemos en el poder del pueblo, y alentamos su derecho a expresar plenamente su dolor, alegría y demandas para la justicia y paz, como ellxs quieran. La difusión global del movimiento nos está dando una sensación de esperanza para el futuro, y, al mismo tiempo, nos permite examinar nuestros propios compromisos con el cambio estructural y estratégico, que reconocemos deben venir desde adentro, para ser sostenibles.

De hecho, nos encontramos en el medio de nuestra reunión anual de la Junta Directiva, y este análisis nos ayuda a apreciar que, debido a la proximidad de VOCES a nuestros socios locales, pues a ambos se les da oportunidades frecuentes de ser desafiados y educados, social y culturalmente. Por otro lado, esta misma inspección nos lleva a preguntarnos cómo podemos mejorar la representación de gente de color en nuestra Directiva, para garantizar la responsabilidad cultural y el crecimiento organizacional hacia el equilibrio social.

El odio histórico y las heridas no curadas son realidades que debemos enfrentar y corregir, en los Estados Unidos, en El Salvador, como seres humanos. Esta tarea compleja es responsabilidad de todos nosotrxs.

#LasVidasNegrasImportan

Agua/Aqua, Climate Change, COVID 19, Disasters, Environment, Food Security, Fundraising Campaign, News Highlights, Water/Agua

Moving Forward from the Devastation of Tropical Storms Amanda and Cristóbal

Español Abajo

103097652_3051445654944141_4313488328019419403_oIn the midst of the most critical part of the COVID-19 pandemic, with a little more than 3,000 people infected and more than fifty registered Coronavirus related deaths, El Salvador suffered another strong blow: the severe impacts of two consecutive tropical storms. Storms Amanda and Cristóbal have claimed 30 lives, destroyed hundreds of houses, affected bridges, obstructed streets due to landslides, and led to the evacuation of thousands of families.

The situation is especially hard since the recommendation to avoid COVID-19 is to stay at home, but for families who have lost their homes or are close to losing everything, effective distancing is almost impossible in crowded shelters where obtaining adequate food and clean water is priority.

The post-pandemic food crisis will now be more intense, since the storms caused the ruin of thousands of hectares used to cultivate corn, beans, vegetables and fruit, in addition to hundreds of lost cattle and livestock. The Minister of Agriculture and Livestock has reported 29,527 acres of affected crops and a harvest loss of 284,411 quintals of basic grains, affecting 22,476 producers.

As always, one of the most heavily affected areas is the coastal region, because the geography of the terrain favors the accumulation of water flooding the land. In the Bajo Lempa, communities Octavio Ortiz and Amando López have lost entire family farms, as well as their corn, vegetable and plantain crops and two substantial community fish production projects.

Thankfully, the sun is now shining over most parts of the country and the storm systems have moved north. According to the Ministry of Environment (MARN), El Salvador will experience a gradual return to typical rainy season conditions: scattered storms in the afternoons and evenings. Despite the reduction in rains, communities that live on the banks of the river Lempa continue to closely monitor it’s behavior, and they have also equipped temporary shelters for any emergency that may arise throughout the winter.

Voices on the Border maintains a state of alert as well in order to support these vulnerable communities take selected preventive measures or enact immediate live saving actions. At this time, we are working with the Amando López and Octavio Ortiz communities in their efforts to restore their massive crop and livestock loss.

If you would like to express your solidarity with these families, please consider making a donation to our 2020 El Salvador Storm Season Relief Fund and in doing so create some hope, in the midst of two crises.

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Superando la Devastación de las Tormentas Tropicales Amanda y Cristóbal

En medio de la parte más crítica de la pandemia de COVID-19, con un poco más de 3.000 personas infectadas y más de cincuenta muertes relacionadas con COVID-19, El Salvador sufrió otro fuerte golpe, los graves impactos de dos tormentas tropicales consecutivas. Las tormentas Amanda y Cristóbal se cobraron 30 vidas, destruyeron cientos de casas, afectaron puentes, obstruyeron calles debido a deslizamientos de tierra y llevaron a la evacuación de miles de familias.

La situación es conmovedora, en momentos donde la recomendación para evitar el COVID-19 es quedarse en casa, las familias que han perdido la suya o están cerca de perderla; el distanciamiento físico tampoco funciona, la gente se aglomera para conseguir un poco de comida o agua limpia y en los saturados albergues resulta casi imposible hacer efectivo dicho distanciamiento.

La crisis alimentaria que se advierte pos pandemia, ahora se presentará con mayor intensidad, puesto que las tormentas causaron la ruina de millas de hectáreas cultivadas con maíz, frijol, hortalizas y frutales además de cientos de cabezas de ganado perdidas. El Ministro de Agricultura y Ganadería ha reportado 17,369 manzanas de cultivos afectados y una pérdida de cosecha de 284,411 quintales de granos básicos, afectando a 22,476 productores.

Como siempre una de las regiones fuertemente afectadas por la pérdida de cultivos es la zona costera, debido a que la geografía del terreno favorece la acumulación de agua inundando los terrenos. En el Bajo Lempa, las comunidades Octavio Ortiz y Amando López han perdido granjas familiares enteras, así como sus cultivos de maíz, vegetales y plátanos y dos importantes proyectos comunitarios de producción pesquera.

Afortunadamente, el sol ahora brilla sobre la mayor parte del país y los sistemas de tormentas se han movido hacia el norte. Según el Ministerio de Medio Ambiente (MARN), El Salvador experimentará un retorno gradual a las condiciones típicas de la temporada de lluvias: tormentas dispersas por las tardes y noches. A pesar de la reducción de las lluvias, las comunidades que viven en las orillas del río Lempa continúan monitoreando de cerca su comportamiento, y también han equipado refugios temporales para cualquier emergencia que pueda surgir durante el invierno.

Voces en la Frontera también mantiene un estado de alerta para ayudar a estas comunidades vulnerables a tomar medidas preventivas seleccionadas o promulgar acciones inmediatas para salvar vidas. En este momento, estamos trabajando con las comunidades de Amando López y Octavio Ortiz en sus esfuerzos por restaurar su pérdida masiva de cultivos y ganado.

Si desea expresar su solidaridad con estas familias, considere hacer una donación a nuestro Fondo de Ayuda de Emergencia para la Temporada de Tormentas 2020 y, al hacerlo, cree alguna esperanza para ellas, en medio de dos crisis.

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COVID 19, El Salvador Government, human rights, News Highlights, Public Health, U.S. Relations

President Nayib Bukele’s First Year (UPDATED)

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Español Abajo

On June 1, 2019 Nayib Bukele became the President of the Republic of El Salvador, ending three decades of bipartisanship in which the right-wing Nationalist Republican Alliance (ARENA) held the presidency for 20 years and the Farabundo Marti Libertation Front (FMLN) for 10 years. 

According to a May 24th opinion poll published in the Prensa Grafica, 92% of the population supports the president’s administration of the country.  Those polled recognized his main achievement being a notable improvement in the country’s security situation.

The official figures indeed reflect a decrease in the number of homicides in El Salvador, where the rate per 100,000 inhabitants went from 51 in 2018 to 35.8 in 2019. Since July 2019, the monthly number of homicides has remained below 200. January 2020 unfortunately suffered high homicide rates, yet even with 119 homicides and  a daily average of 3.8, it was still 60% less than January 2019. According to the government, these are the lowest figures since the 1992 Peace Accords.

While the government’s achievements aren’t being questioned, their performance sometimes is.  One of Bukele’s most criticized actions was the militarization of Parliament for a few hours, which lead the The New York Times to weigh in: “What Bukele did in February 2020, was a watershed in Salvadoran democratic history. After several weeks of discussing the legislative authorization to negotiate a 109 million dollar loan for his security plan with parliament members, a Bukele with the pretense of dictator addressed the Legislative Assembly with military and police in tow.”  

As expected, Ronald Johnson, the United States Ambassador to El Salvador reacted to the President’s  bold move by tweeting the next day: “I did not approve of the presence of @FUERZARMADA at @AsambleaSV yesterday and I was relieved that this tense situation ended without violence.  I now recognize the calls for patience and prudence.  I join all actors who are asking for a peaceful dialogue to move forward.” 

It should be noted that for the last three months, Bukele has ruled in the midst of the COVID-19 pandemic in a way that a large percentage of the population approves of. However, from the viewpoint of respected human rights organizations, there are serious concerns about the drastic measures being imposed in the name of public safety and the authoritarian ways being used to enforce them.

The United Nations High Commissioner for Human Rights, Michelle Bachelet, addressed the topic by stating: “International law allows governments to restrict some rights when faced with an emergency such as the one caused by COVID-19.  However, these measures must be necessary and proportional.  These must also be in accordance with the Constitution and international human rights norms and standards.  There must also be binding judicial and legislative oversight for the executive branch, and the executive must abide by it.  I am concerned that this has not been the case in El Salvador and that the government is therefore in breach of the fundamental principles of the rule of law.” 

President Bukele is currently in the spotlight for his involvement in a systematic confrontation with other State organs. The José Simeón Cañas University (UCA), recently published an evaluation of the government’s first year of administration, it is stated that: during the year, the President of the Republic spent more critical time fighting with the other organs of the State, especially with the opposition parties and the Legislative Assembly, than ruling the country. Another criticism is the lack of failing to follow through on concrete plans concerning the country’s major issues. Regarding this, the UCA indicated that: the plans announced by the President throughout the year on issues related to health, economic reactivation and the installation of the International Commission for the Fight against Corruption and Impunity in El Salvador (CICIES) did not materialize in reality.

On environmental issues, he has been criticized for the lack of any real plans and policies. According to a statement, recently published by a group of environmental organizations: In the current government, the environment policy is almost non-existent, we are very concerned that the budget of the Ministry of Environment was reduced despite the   ongoing destruction of valuable ecosystems, as if this institution plays an irrelevant role. 

Economically speaking, President Bukele did a great job to improve the economy, beginning in June 2019. According to the Salvadoran Foundation for Economic and Social Development (FUSADES), the Salvadoran economy will have a tendency to increase its dynamism in the second half of 2019, the perception on the investment climate, which after 10 years of unfavorable perception, saw a significant change in its trend from the second quarter of 2019. The same source establishes that the Salvadoran economy experienced an increase towards the end of 2019,  from 1.8% in the first two quarters of the year, to 3% during the third and fourth quarters. In general, almost all sectors recorded higher growth in the fourth quarter of 2019. In annual terms, economic growth for 2019 stood at 2.4%

This upward tendency of improvement was abruptly interrupted by the COVID-19 pandemic. While we fully acknowledge that this unfortunate reality is in many ways a  phenomena, we still see the importance in analyzing it since it will affect the future of the country for the years to come.

For example, in its most recent Economic Situation Analysis report, FUSADES highlights that among formal and informal employment activities, around 226,000 workers lost their jobs in April, which represents 7.5% of the total EAP. This figure exceeds the national unemployment rate. If people can’t earn income for two months, poverty would go from 30.9% to 42.5%, which implies that approximately 654,000 people would enter poverty. Similarly, if income loss extends to four months, poverty would rise to 51.4%.

In conclusion, we can say that El Salvador, like other impoverished counties, struggles greatly with political, social and economic challenges, which have historical and structural roots and make it difficult for a new government to achieve many things in their first year. That being said, 365 days is enough time to visualize the direction and style of governing and in the case of President Bukele, despite what is justifiably questioned, the vast majority of Salvadorans approve of his performance.


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Primer Año del Presidente Nayib Bukele

El 1 de junio de 2019, Nayib Bukele se convirtió en el presidente de la república de El Salvador, poniendo fin a tres décadas de bipartidismo en las que la derechista Alianza Republicana Nacionalista, ARENA ocupó la presidencia por 20 años y el FMLN durante 10 años. 

Transcurrido un año en el poder, según una encuesta de opinión, publicada el pasado 24 de mayo, el 92% de la población respalda la gestión del presidente. La población consultada le reconoce como el logro principal una notable mejora de la seguridad del país. 

Las cifras oficiales reflejan un descenso en el número de homicidios en El Salvador, donde la tasa por cada 100.000 habitantes pasó de 51 en el años 2018 a 35.8 en 2019. La tendencia a la baja es más notable desde que Bukele asumió la presidencia. Desde julio 2019, la cifra mensual de homicidios se mantuvo por debajo de 200. Siendo enero de 2020 uno de los meses récord, con 119 homicidios con un promedio diario de 3.8 (60% menos que el mismo mes del año anterior). Según el gobierno, se trata de la cifra más baja desde los Acuerdos de Paz de 1992.

En el sentido inverso de sus logros están los cuestionamientos a su desempeño. Una de las acciones mayormente criticadas fue la militarización, por algunas horas, del Parlamento, al respecto el periódico The New York Times publicó: “Fue un parteaguas en la historia democrática salvadoreña lo que hizo Bukele en febrero de 2020. Tras varias semanas de discutir con los diputados la autorización legislativa para negociar un préstamo de 109 millones para su plan de seguridad, un Bukele con ínfulas de dictador se tomó la Asamblea Legislativa con militares y policías.”

Como era de esperar, Ronald Johnson el Embajador de los Estados Unidos en El Salvador, reaccionó ante este hecho por twitter: “No apruebo la presencia de la @FUERZARMADA en la @AsambleaSV ayer y me sentí aliviado que esa tensa situación terminó sin violencia. Ahora reconozco los llamados a la paciencia y la prudencia. Me uno a todos los actores que están pidiendo un dialogo pacifico para avanzar.” 

Es de hacer notar que durante tres meses, Nayib Bukele, ha gobernado en medio de la pandemía por el covid19. En este sentido un amplio porcentaje de la población le reconoce un buen manejo de la crisis; no obstante, de parte de prestigiosas organizaciones de derechos humanos, hay serios señalamientos sobre las drásticas medidas impuestas y la forma autoritaria para hacerlas cumplir.

Sobre este tema, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó:El derecho internacional permite a los gobiernos restringir algunos derechos cuando se enfrentan a una emergencia como la causada por la COVID-19. Sin embargo, estas medidas deben ser necesarias y proporcionales. Estas deben además estar en concordancia con la Constitución y las normas y estándares internacionales de derechos humanos. También debe haber supervisión judicial y legislativa vinculante para el poder ejecutivo, y el ejecutivo debe acatarla. Me preocupa que este no ha sido el caso en El Salvador y que el gobierno está, por consiguiente, faltando a los principios fundamentales del estado de derecho.

Por otra parte, el presidente Bukele, se ha caracterizado por una sistemática confrontación con los demás órganos de Estado. En un editorial publicado por la Universidad José Simeón Cañas (UCA), con motivo de evaluar el primer año de gestión gubernamental, se afirma que, durante el año, el presidente de la República pasó más tiempo criticando y peleando con los demás órganos del Estado, especialmente con los partidos de oposición y la Asamblea Legislativa, que gobernando el país.

Otra de las críticas es la carencia de planes concretos que marquen el rumbo a seguir en los grandes temas de país, la misma institución académica señala: los planes anunciados por el presidente a lo largo del año en temas relacionados a la salud, reactivación económica e instalación de la Comisión Internacional Para el Combate de la Corrupción y la Impunidad en El Salvador (CICIES) no se concretaron en la realidad.

En el tema ambiental, igualmente se le ha recriminado la ausencia de planes y políticas: En el actual gobierno, la política de medio ambiente es casi inexistente, vemos con mucha preocupación que el presupuesto del Ministerio de Medio Ambiente fue reducido a pesar de la destrucción de valiosos ecosistemas, dicha institución está teniendo un rol irrelevante, Expresa un grupo de organizaciones ambientalistas, en un comunicado, publicado recientemente.

En el tema económico hay que reconocerle al presidente Bukele que el ritmo de la economía mejoró a partir de junio de 2019.  Según la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), la economía salvadoreña registró una tendencia a aumentar su dinamismo en la segunda mitad de 2019, la percepción sobre el clima de inversión, la que luego de 10 años de percibirse desfavorable, registró un cambio importante en su tendencia a partir del segundo trimestre de 2019.

La misma fuente establece que la economía salvadoreña experimentó un incremento hacia finales de 2019, pasando de 1.8% en los dos primeros trimestres del año, a 3% durante el tercero y cuarto trimestres. En general, casi todos los sectores registraron un crecimiento mayor en el cuarto trimestre de 2019. Con esto, en términos anuales el crecimiento económico para 2019 se situó en 2.4%.

Esa tendencia a mejorar se vio súbitamente interrumpida por la pandemia del covid19, por las medidas adoptadas para enfrentarla. Podría considerarse que esta realidad está al margen de la evaluación del primer año de gobierno del presidente Bukele; sin embargo, es importante analizarla ya que incidirá en el futuro del país para los próximos años.

Por ejemplo, en su informe más reciente sobre Análisis de Coyuntura Económica, en el tema del empleo FUSADES destaca que entre actividades formales e informales alrededor de 226 mil trabajadores podrían haber perdido su empleo a abril, lo cual significa el 7.5% del PEA total. Esta cifra supera la tasa de desempleo nacional.  Si los ingresos se pierden dos meses para las personas que se quedan sin trabajo, la pobreza pasaría de 30.9% a 42.5%, lo que implica que aproximadamente 654 mil personas entrarían a la pobreza. Asimismo, si la afectación sobre estas personas se extendiera cuatro meses, el porcentaje de pobreza se elevaría hasta 51.4%.

En conclusión, se puede afirmar que El Salvador, como todo país empobrecido presenta grandes desafíos políticos, sociales y económicos, que tienen raíces históricas y estructurales frente a los cuales, es muy poco lo que un gobierno puede lograr en un año; no obstante, es un tiempo suficiente para visualizar el rumbo y estilo de gobernar. Para el caso del presidente Bukele, a pesar de lo que justificadamente se le cuestiona, es notable que la gran mayoría de salvadoreños y salvadoreñas aprueban su desempeño.


https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Piden-al-presidente-Bukele-usar-bien-su-alta-aprobacion-20200524-0061.html

https://www.laprensagrafica.com/lpgdatos/Bukele-cierra-su-primer-ano-de-trabajo-con-alta-aprobacion-20200523-0072.html

https://www.laprensagrafica.com/internacional/Bukele-y-la-violencia-en-El-Salvador-cuanto-ha-influido-en-la-reduccion-de-homicidios-el-plan-de-seguridad-por-el-que-el-mandatario-militarizo-el-Congreso-20200218-0018.html

https://www.nytimes.com/es/2020/04/20/espanol/opinion/bukele-el-salvador-virus.htmlhttps://elfaro.net/es/202003/el_salvador/24110/La-historia-detr%C3%A1s-del-d%C3%ADa-en-que-Bukele-se-tom%C3%B3-la-Asamblea-Legislativa.html

El Salvador: Bachelet preocupada por la erosión del estado de derecho en medio de las medidas para la COVID-19

Click to access Informe%20de%20Coyuntura%20Econo%CC%81mica_mayo%202020_3.pdf

Agua/Aqua, Climate Change, COVID 19, Disasters, News Highlights

Tropical Storm Amanda Ravages El Salvador

d4922581873ab499e55e7720a3ae7895On Sunday May 31st, the country of El Salvador issued a State of Emergency and Red Alert, after nearly two days of the constant terrential winds and rains carried by Tropical Storm Amanda. The storm touched down in various parts of the country and is leaving mild to large-scale devastation in it’s path.

The hardest hit departments are San Salvador, Sonosonate, La Libertad, and San Vicente.

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Over 2,200 families have been evacuated, 44 government-run shelters have been set up, 34 major landslides have been reported, 26 entire sectors are underwater, hundreds of trees, electrical posts and street lights are down, many of the country’s tunnels have flodded, and entire coastal communities have been swept away.

At the time of this writing, 11 people have lost their their lives, including a young child.

“At the national level, in 48 hours we had up to 400 millimeters of water in some areas of the country, which is more than 10% of what falls in a year in the territory,” explained the Minister of the Environment, Fernando López.”

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Unfortunately, our communities are also being hit hard by the storm. In the Bajo Lempa, entire crops have been lost and communities are on high alert for the possibility of flooding of the Lempa River.

The President of ACUDESBAL, by 3 p.m. 1,000 cubic meters of rain per second had fallen and by 5 p.m., they expect 1,500 cubic meters per second of rain to fall. Communities are being told to keep a close eye on the river and constantly verify its level and to work with local civil protection teams that are being assisted by the Army.

Communities Amando Lopez and Octavio Ortiz have also begun to clean and adecaute their casa comunals in the event families need to be evacuated.

In Morazán, the affects of the storm vary depending on the location. In Segundo Montes, things are relatively calm with no major damages reported except for downed trees.

However, places like San Carlos, San Francisco Gotera and Jocoatique are facing flooding and have had to evacuate various communities. Rio Torola is also being closely monitored and communities are preparing to evacuate if necessary.

tormenta-amandaAccording to the Ministry of Environment (MARN) the storm is supposed to lessen over the next 12 hours before eventually making it’s way towards northern Guatemala. MARN also projects that by the storm’s end, nine rivers, including the Jiquilisco Bay will overflow.

Our team remains in direct contact with our communities and groups in order to render whatever aid necessary, and we’ll continue to keep you all informed about the storm’s progression.

In the meantime, we ask that you keep El Salvador in your hearts and your prayers as it deals with yet another natural catastrophe during a most inopportune time.

COVID 19, Economy, Womens issues

How COVID19 is Affecting Rural Women in Morazán (Pt.1)

Author: Evelin Romero
Human rights activist for women based in Morazán

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The COVID19 pandemic is deepening the economic, social and political crises in the world, but the impacts are especially pronounced among the impoverished peoples of Latin America and the Caribbean.

In El Salvador, like other catastrophes that have occurred throughout history, COVID19 exacerbates high poverty rates, especially in rural areas where populations have been historically excluded from public policies.

In departments such as Ahuachapán, Cabañas and Morazán, the greatest affects of poverty fall more severely upon women, to whom the patriarchal system has erroneously assigned the main responsibility for family care; from reproductive tasks to productive work, all without financial remuneration.

Morazán unfortunately is a living example of this reality.

Due to the highly restrictive measures placed by the governemnt to deal with the pandemic, women are experiencing serious negative economic and social impacts.

Consequently, the responsibility to care for one’s family during this uncertain time is also generating adverse emotional responses.

Specifically speaking, this compulsory home quarantine has made it impossible for many women to carry out productive activities such as street vending or domestic work for other families. Aggravating the situation is the suspension of remittances, due to loss of employment of family members living in the United States.

On the other hand, some women who dedicate themselves to professions such as making clothing or cosmetology, have also been affected by the suspension of parties, graduations and other types of social events.

As expected, the lack of income leads to food shortages and the deterioration of health, affecting the immune system, especially in children and older adults. Although women have invested their few savings to cope with the crisis, this has not been enough as the pandemic is expected to worsen.

On top of this, social distancing measures are making it impossible for organized women in associations, cooperatives and savings groups to come together to socialize, share concerns, exchange ideas and find collective ways to face their reality.

Additionally, there is the difficult task of accompanying the education of school-aged children, considering that face-to-face classes are suspended and students must work via home guides, a task that can many times only be accomplished with the help of their parents and/or guardians. The situation is complicated in households that do not have internet access or with guardians who barely know how to read and write, as is the case in most rural families in Morazán.

Despite all these difficulties, the fighting spirit of these women hasn’t been defeated. Especially those women who are part of the Morazán Women’s Citizen Network. The network has found creative ways to maintain communication among themselves, to experience solidarity and to strengthen the accompaniment of those who face increased domestic violence.

We hope that from the present crisis we will draw renewed energy in order to create new relationships between us humans, new relationships with planet Earth and new alternatives for sustainable living.


IMG-20200508-WA0015Cómo COVID19 está Afectando a las Mujeres Rurales en Morazán (Pt.1)

Autora: Evelin Romero
Activista de derechos humanos para mujeres en Morazán

 

La pandemia del COVID19 está profundizando las crisis económicas, sociales y políticas en el mundo, pero sobre todo en los pueblos empobrecidos de América Latina y el Caribe.

En El Salvador, al igual que otras catástrofes ocurridas a lo largo de la historia, el covid19 pone al descubierto los altos índices de pobreza, de manera especial en las zonas rurales que han sido las poblaciones más excluidas de las políticas públicas.

En departamentos como Ahuachapán, Cabañas y Morazán, las mayores afectaciones de la pobreza, recaen con más severidad en las mujeres, a quienes erróneamente el sistema patriarcal les ha asignado la responsabilidad principal de los cuidados de la familia; desde las tareas reproductivas, hasta el trabajo productivo, sin remuneración económica.

Morazán, lamentablemente, es un ejemplo vivo de esta realidad.

Durante el tiempo transcurrido con medidas para enfrentar la pandemia, las mujeres están experimentando graves impactos económicos y sociales. En consecuencia, también les genera un impacto emocional sentir la responsabilidad del cuidado familiar.

Concretamente la cuarentena domiciliar obligatoria ha imposibilitado a muchas mujeres a realizar actividades productivas como ventas ambulantes u oficios domésticos para otras familias, agravando la situación está el hecho de la suspensión de remesas, por pérdida de empleo de familiares que viven en los Estados Unidos. Por otra parte, algunas mujeres que se dedican a profesiones como la confección de ropa o la cosmetología, se han visto afectadas con la suspensión de fiestas, graduaciones y otro tipo de eventos sociales.

Como es de suponer, la falta de ingresos genera escasez de alimentos y deterioro de la salud con afectaciones al sistema inmunológico, especial en la niñez y adultos mayores. Aunque las mujeres han invertido sus pocos ahorros para sobrellevar la crisis, esto no ha sido suficiente y se prevé que los problemas van a continuar.

Por otra parte, las medidas de distanciamiento social están imposibilitando que las mujeres organizadas en asociaciones, cooperativas y colectivos de ahorro, se puedan reunir para socializar sus preocupaciones, intercambiar ideas y encontrar formas colectivas de enfrentar su realidad.

Adicionalmente, está la difícil tarea de acompañar la educación de sus hijos e hijas, considerando que las clases presenciales están suspendidas y los estudiantes deben responder guías de trabajo en sus casas, tarea que solo pueden lograr con la ayuda de sus padres. La situación se complica en los hogares que no cuentan con acceso a internet o que los padres apenas saben leer y escribir, como suceden en la generalidad de las familias rurales de Morazán.

Pero todas estas dificultades no han doblegado el espíritu luchador de muchas mujeres, sobre todo aquellas que forman parte de la Red Ciudadana de Mujeres de Morazán, quienes han sabido encontrar formas creativas para mantener la comunicación entre ellas, para vivenciar la solidaridad y para fortalecer el acompañamiento a quienes enfrentan violencia intrafamiliar.

Tenemos la esperanza que de la presente crisis sacaremos energías renovadas para construir nuevas relaciones entre los seres humanos, nuevas relaciones con el planeta Tierra y nuevas alternativas de vida sostenible.

COVID 19, Economy, El Salvador Government, International Relations, News Highlights

Los Números Rojos de la Economía Salvadoreña

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Por décadas la economía de El Salvador ha navegado en aguas turbulentas; las medidas de ajuste estructural a inicio de los noventa; la dolarización en 2001; el impacto de terremotos, huracanes y tormentas tropicales; y la corrupción han sido grandes dificultades que han generado pobreza y llevado al país a incrementar su deuda pública hasta el límite de lo insostenible. En febrero de 2020 la deuda era de 19,845.54 millones de dólares[1], ubicándose como el cuarto país de América Latina con más endeudamiento, solo precedido por Venezuela, Argentina y Brasil. Con estos números la deuda pública de El Salvador, antes de la pandemia alcanzaba el 71.8 %, con respecto a su Producto Interno Bruto[2].

Como es de suponer, la deuda se debe pagar, aproximadamente una sexta parte del presupuesto anual del Estado se destina a este propósito, solo para el segundo semestre de 2020, El Salvador deberá pagar 400 millones en concepto de amortización de diferentes prestamos. El impacto económico del COVID19 agrava la situación, por ejemplo: al inicio del año se tenía una proyección de crecimiento por el orden del 2.5%, los nuevos cálculos establecen que habrá un decrecimiento de menos 5%. Por otra parte, se estima una caída de las remesas del 17%, significa que el país dejará de percibir en concepto de ingresos un total de 990 millones de dólares[3].

El presupuesto para el ejercicio fiscal 2020, aprobado antes de la pandemia, fue de $ 6,426 millones, el cual presentaba un déficit del 11.7%, es decir que según las proyecciones del gobierno los ingresos no serían suficientes para cubrir todos los gastos y habría necesidad de gestionar créditos por $755.9 millones[5]. Con la nueva realidad el déficit se incrementa a $1,745.9 millones, sin considerar todos los gastos extraordinarios que está demandando la atención de la emergencia.

Para enfrentar esta situación el Parlamento ha autorizado al gobierno central para contraer deuda por 3,000 millones de dólares, pero debido a la crisis, el acceso a los mercados internacionales para colocar deuda se vuelve mucho más difícil y a intereses más altos; sin embargo, el gobierno ha comunicado como buena noticia el aval de un crédito por $550 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo, BID y otro por $389 millones con el Fondo Monetario Internacional, FMI[6].

Una desventaja consiste en que estos organismos condicionan el financiamiento a exigencias de política fiscal para el futuro. En opinión de la reconocida economista Julia Evelyn Martínez, El Fondo Monetario Internacional no concede préstamos para ayudar a los pueblos en momentos de crisis, sino más bien aprovecha las crisis para que los gobiernos se comprometan a poner en marcha medidas fiscales y financieras que comprometen el futuro de los pueblos y que evitan que futuros gobiernos sucumban a la tentación de romper con el neoliberalismo.

Según Martínez el FMI ha recomendado al gobierno medidas como la disminución del gasto público en $900 millones a partir del año 2021, aumentar los impuestos a la gasolina y al diésel, aumentar el Impuesto al Valor Agregado, IVA y las contribuciones fiscales especiales, como el impuesto a las telecomunicaciones y reducir el pago de salarios en el sector público, por medio del congelamiento de plazas, suspender nuevas contrataciones y prohibir las jubilaciones anticipadas de empleados públicos.

Independientemente que el gobierno asuma estas recomendaciones, un hecho concreto es que con estos y otros préstamos adicionales de los que ya se escucha hablar, la deuda pública podría llegar hasta el 90% del Producto Interno Bruto; dicho en otras palabras, de cada dólar que se produzca en el país, ya se deben noventa centavos; lo que llevará al Estado salvadoreño a una situación fiscal crítica y por tanto, la inversión en educación, salud, vivienda, agua potable y cualquier tipo de subsidio a los sectores más empobrecidos, será extremadamente limitada.

[1] https://diario.elmundo.sv/deuda-publica-llego-a-20533-millones-en-el-primer-trimestre/
[2] PNUD, COVID19 y Vulnerabilidad: Unamirada desde la pobreza multidimensional en El Salvador, San Salvador 2020,Pág. 12
[3] Nelson Fuentes, Ministro de Hacienda, entrevista, Frente a Frente, Tele corporación salvadoreña, 12 de mayo de 2020.
[4] https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/presupuesto-2020-es-de-6426-millones-y-requiere-creditos-por-755-millones/645093/2019/
[5] Nelson Fuentes, Ministro de Hacienda, entrevistaFrente a Frente, Tele corporación salvadoreña, 12 de mayo de 2020–
[6] https://www.diariocolatino.com/neoliberalismo-disfrazado-de-ayuda/
 


El Salvador in the Red

For decades, El Salvador’s economy has sailed in troubled waters;  structural adjustment measures in the early 1990s;  dollarization in 2001;  the impact of earthquakes, hurricanes, and tropical storms;  and corruption have been huge challenges that have generated poverty and led the country to increase its national debt to an unstainable limit.

In February 2020, the country’s debt was $19,845 million ranking El Salvador the fourth country in Latin America, after Venezuela, Argentina and Brazil, with the highest national debt.  Before the pandemic even began, El Salvador’s dept reached 71.8%, with respect to its Gross Domestic Product (GDP).

As expected, this debt must be paid and approximately a sixth of the State’s annual budget is destined for this very purpose. For the second half of 2020, El Salvador will have to repay $400 million in different loans.

Unfortunately, the economic impact of COVID19 has only aggravated the situation. For example, at the beginning of the year, the economy was projected to grow by 2.5%, now new calculations project a decrease of -5%.  On top of that, a drop in remittances by an estimated 17%, means that the country will stop receiving a total of $990 million in annual income.

The 2020 fiscal budget, of $6,426 million was approved before the pandemic, and already presented a deficit of 11.7%. According to government projections, the income wouldn’t have been sufficient enough to cover all the year’s expenses and there would be a need to find and manage at least $755.9 million in loans.  With the new reality of a worldwide pandemic, the deficit has been increased to $1,745 million, this without even considering all of the extraordinary expenses that COVID19 related emergency care is currently demanding.

To face this situation, Parliament has authorized the central government to take on a $3 million loan, but since the crisis started, access to international market loans have become much more difficult and carry much higher interests rates than normal. Despite this, the government recently announced the endorsement of a loan for $550 million from the Inter-American Development Bank (IDB) and another for $389 million from the International Monetary Fund (IMF).

One disadvantage of being backed by these institutions, is that they make financing conditional on fiscal policy requirements for the future.  It’s the opinion of renowned Salvadoran economist, Julia Evelyn Martínez, that “the International Monetary Fund does not grant loans to help people in times of crisis, but rather takes advantage of crises so that governments commit to implement fiscal and financial measures that compromise both the nation’s future and prevents future governments from succumbing to the temptation to break with neoliberalism.”

According to Martínez, the IMF has recommended to the government measures such as: the decrease in public spending by $900 million starting in 2021, increasing taxes on gasoline and diesel, increasing the Value Added Tax (VAT) and other special tax contributions, such as the   telecommunications tax. It also proposes to reduce the payment of public sector wages, by way of freezing positions, suspending new hires and prohibiting early retirement for public employees.

Regardless of whether the government assumes these recommendations or not, a concrete fact is that with these and other additional loans that we are now hearing about, the public debt could reach 90% of our GDP.  In other words, for every dollar produced in the country, ninety cents are already owed. This will lead the Salvadoran State toward a critical fiscal situation that will result in extremely limited investments in education, health, housing, potable water and any type of subsidy previously offered to our most impoverished sectors of society.

COVID 19, human rights, News Highlights, Public Health, solidarity

A Note for Healthcare Heroes

BANKSY


HATS OFF! to all the fantastic Frontline Healthcare Workers worldwide– who through their dedication, hard work, sacrifice and an adherence to a certain oath, are helping to save humankind as we know it.

Today especially, we recognize the bravery that’s being required of these #UnsungHeroes, who despite politics and bureaucracy, continue to fervently provide essential health services to anyone in need, even as a virulent pandemic looms across the globe.

We hope that your governments, institutions and communities are finding ways to support you, by giving you what you need to stay safe and sane.

To everyone else out there, if you can.. #StayHome, so that they can come home.

agriculture, Agua/Aqua, Womens issues

THE BEST THINGS IN LIFE ARE FREE…

… Like giving from your heart


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With 587 confirmed cases and 13 deaths, COVID19 is gaining momentum here in El Salvador. Last night, the Salvadoran government decided to extended it’s lockdown measures until May 19th. This means that more people will be out of work, more kids won’t be getting their free school meals (or access to education for that matter), more abuse victims will be subject to more violence and human rights violations will no doubt persist.

To meet the needs of our communities during quarantine, we created a COVID19 Emergency Fund, in order to reach as many vulnerable people as we could. To date, with this fund we have helped over 140 families feed themselves, 14 families maintain their vegetable and livestock farms, and we’ve been working with schools to figure our ways to bring internet to more communities so that all students can fully participate in their online learning.

With the mounting restrictions, we can only do so much as an organization to help during the lockdown, so we’ve found new and innovative ways to communicate, coordinate and monitor the aid that’s needed.

This #GivingTuesday, you can be assured that any donation, small or large, will ensure our ability to carry on providing for individuals and families who’s very survival depends on them going out and earning their day to day income.


 

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LA OTRA CRISIS EN EL SALVADOR

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“El Salvador Soberano Libre de Agrotoxicos y transgénicos”

A la desigualdad económica, violencia social y vulnerabilidad ambiental que se vive en El Salvador desde hace décadas, ahora se suma con toda su intensidad, el impacto en la salud pública y en la economía de la pandemia por el covid19.

El Banco Mundial estima que la economía de El Salvador se contraerá 4.3% y la pobreza aumentará 4% en 2020. El último dato publicado por el gobierno, indica que el 26.3% de los hogares ya viven en condición de pobreza; es decir que el covid19 puede hacer que la pobreza suba al 30% de los hogares salvadoreños, lo que equivale a más de 66 mil hogares que caeran en la pobreza.1

La razón principal de esta realidad es que las medidas impuestas por el gobierno para contener la pandemia ha afectado al 95% de las empresas y por lo menos el 60% reportan que ya no cuentan con dinero para pagar salarios, por lo que 350,000 empleos estan en riesgo inminente de perderse.2 Adicionalmente hay que tener en cuenta que el 72% de la economía salvadoreña es de carácter informal,3 y que este sector es el más golpeado por la pandemia.

Sumandose a la ya complicada situación, está la dependencia del país con respecto a las remesas. Más de 300 mil hogares, la sexta parte de la población, reciben remesas; en 2019 estas representaron el 21.3% del producto interno bruto de El Salvador. Para el 2020 se estima una caida por lo menos del 14% en este rubro,4 ya que Estados Unidos está registrando un récord histórico de desempleo en sectores donde laboran salvadoreños: restaurantes, comercio y construcción.

Sin duda la primera y más profunda manifestación de la crisis económica será en la alimentación. Sobre este tema el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, de la Organización de las Naciones Unidas, ONU. David Beasley, recientemente dijo: “si no nos preparamos ahora podríamos enfrentar múltiples hambrunas de proporciones biblícas en unos pocos meses”.5 En El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, incluso antes de la pandemia, la inseguridad alimentaria y nutricional se había incrementado y alcanzaba los 4.4 millones de personas; a consecuencia de la pandemia se estima que esta cifra podría duplicarse.6

Para el caso específico de El Salvador la seguridad alimentaria se ha visto afectada por diferentes factores, desde políticas de apertura comercial que arruinaron la agricultura campesina en décadas anteriores, hasta impactos del cambio climático que en los últimos años se ha manifestado en consecutivas y profundas sequías. En 2019, la falta de lluvias dejó pérdidas de producción del 61% y 55% en los cultivos de maíz y frijol. La disminución y en algunos casos la pérdida completa de los granos básicos dejó en crisis a muchas familias, sobre todo aquellas en donde la agricultura es la única fuente de ingresos para subsistir. Resultando en que 277,769 familias, especialmente del oriente del país, antes de la pandemia, ya se encontraban en graves problemas alimentarios.7

Esta situación puede agravarse, también porque El Salvador depende en muy alto grado de las importaciones de alimentos; por ejemplo, el 90% de las frutas y verduras provienen de países centroamericanos y de Estados Unidos. La carne de res, harina de trigo, arroz, maíz amarillo y lácteos, son otros de los productos que se importan en grandes proporciones. Un riesgo potencialmente grave es que los países productores restrijan sus exportaciones para enfrentar la caída de su producción y la alimentación de sus propios pueblos.

En tal sentido, es de extrema importancia asegurar la disponibilidad de alimentos básicos especialmente para la población más vulnerable, de lo contrario los indices de desnutrición se verán aumentados y el covid 19 será más fatal debido a la carencia de una alimentación adecuada.8

De momento, el gobierno salvadoreño está entregando dinero en efectivo para suplir la alimentación básica de un millón y medio de familias, además ha anunciado una serie de medidas económicas de beneficio a la empresa privada con el fin de aliviar los impactos en el empleo. Aunque se están tomando algunas medidas positivas, lamentablemente no son sostenibles porque su financiamiento depende de los préstamos y la capacidad de endeudamiento del estado salvadoreño que está llegando a su límite.

Todo parece indicar que la alternativa más viable es la producción agrícola familiar, de forma masiva en todo el país, cualquier espacio de tierra disponible, sea en la zona rural o urbana, en la costa o la montaña, debería utilizarse para producir alimentos saludables, de lo contrario, en el corto plazo, la comida comenzará a escasear, de forma realmente temible.

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A family farm in Morazán

THE OTHER CRISIS IN EL SALVADOR

Economic inequality, social violence and environmental vulnerability have been experienced for decades in El Salvador. Added now to this reality however, in all its intensity, is the impact that the current pandemic is having on public health and the economy.

The World Bank estimates that El Salvador’s economy will decrease by 4.3% and poverty will increase by 4% in 2020. The latest data published by the government indicates that 26.3% of households already live in poverty; that is to say that COVID19 can increase the rate to 30%, which is equivalent to more than 66,000 households, all falling into poverty.1

This is happening in part because the measures imposed by the government to contain the pandemic have affected 95% of companies and at least 60% of them report that they no longer have the money to pay wages, this means 350,000 jobs are at an imminent risk of disappearing.2 Also, what must be taken into mind is the fact that 72% of El Salvador’s economy is informal,3 the informal sector of course being the most affected during this pandemic.

Adding to this already complicated situation, is the country’s dependence on remittances. More than 300,000 households, or one-sixth of the population receive them. In 2019, these money transfers represented 21.3% of El Salvador’s GDP. For 2020, since the US is registering a historical record of unemployment in sectors where Salvadorans work i.e restaurants, commerce and construction, a drop in remittances of at least 14% is estimated.4

Undoubtedly, the first and most profound manifestation of the economic crisis will be the issue of food. On the subject, David Beasley, Executive Director of the UN World Food Program recently said, “If we don’t prepare now we could face multiple famines of biblical proportions in a few months.5 Even before the pandemic, 4.4million people in El Salvador, Guatemala, Honduras and Nicaragua, were already experiencing an increase in food and nutritional insecurity, and as a result of COVID19 this figure is estimated to double.6

In the specific case of El Salvador, food security has been impacted by distinct factors, from trade liberalization policies that ruined peasant agriculture in previous decades, to the impacts of climate change that in recent years has manifested itself in consecutive and deep droughts. In 2019, the lack of rains left production losses at 61% in corn and 55% in bean crops. The decrease and in some cases the complete loss of these basic crops left many families in crisis, especially those where agriculture is their only source of income. Last year’s drought resulted in 277,769 families, many from the eastern part of the country, experiencing serious food problems.7

Things can get worse because El Salvador depends to a very high degree on food imports; for example, 90% of fruits and vegetables come from other Central American countries and the US. Beef, wheat flour, rice, yellow corn, and dairy are other products that are imported in large quantities. A potentially serious risk is that the producing nations eventually restrict their exports to go and deal with their own reduction in production and to be able to feed their own people. In this sense, it is extremely important to ensure the availability of basic foods, especially for the most vulnerable populations, otherwise malnutrition rates will increase and COVID19 will prove more deadly due to an inadequate access to food.8

At the moment, the Salvadoran government is giving out cash aid to supply the basic needs of one million and a half families, and has also announced a series of economic measures to benefit private companies in order to alleviate the impact on employment. Although positive measures are being taken, they unfortunately are not sustainable because their financing depends on loans and the debt capacity of the Salvadoran state which is reaching its limit.

Everything seems to indicate that the most viable alternative is family agricultural production on a massive scale throughout the entire country. Any available land space, be it in rural or urban, coast or mountain, should be used to produce healthy food, otherwise, in a short period of time, food will become scarce in a really frightening way.


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