Equality, human rights, News Highlights

Black Lives Matter

As a human rights organization, Voices on the Border ardently denounces all acts of racism, discrimination and violence against Black people and empathize with their outrage and share in their grief of having lost so many innocent lives to ignorance and hatred.

We stand in total solidarity with the Black Lives Matter movement because we truly believe in the power of the people and encourage their right to fully express their pain, joy and demands for justice and peace, however they see fit. The movement’s global spread is giving us a sense of hope for the future, while also allowing us to examine our own commitments to structural and strategic change, which we acknowledge must come from within in order to be sustainable.

We are currently in the middle of our annual Board meeting, and this analysis helps us appreciate that, due to VOICES ‘proximity to our local partners, both are given frequent opportunities to be challenged and educated, socially and culturally. On the the other hand, this same examination leads us to ask ourselves how we can improve the representation of people of color on our Board, to ensure cultural accountability and organizational growth towards social equilibrium.

Historical hatred and unhealed wounds are realities that we must face and correct, in the United States, in El Salvador, as human beings. This complex task is the responsibility of us all.

#BlackLivesMatter


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Como organización de derechos humanos, VOCES denuncia ardientemente todos los actos de racismo, discriminación y violencia contra los negros y empatiza con su indignación y comparte su dolor de haber perdido tantas vidas inocentes por ignorancia y odio.

Nos solidarizamos totalmente con el movimiento Las Vidas Negras Importan, porque realmente creemos en el poder del pueblo, y alentamos su derecho a expresar plenamente su dolor, alegría y demandas para la justicia y paz, como ellxs quieran. La difusión global del movimiento nos está dando una sensación de esperanza para el futuro, y, al mismo tiempo, nos permite examinar nuestros propios compromisos con el cambio estructural y estratégico, que reconocemos deben venir desde adentro, para ser sostenibles.

De hecho, nos encontramos en el medio de nuestra reunión anual de la Junta Directiva, y este análisis nos ayuda a apreciar que, debido a la proximidad de VOCES a nuestros socios locales, pues a ambos se les da oportunidades frecuentes de ser desafiados y educados, social y culturalmente. Por otro lado, esta misma inspección nos lleva a preguntarnos cómo podemos mejorar la representación de gente de color en nuestra Directiva, para garantizar la responsabilidad cultural y el crecimiento organizacional hacia el equilibrio social.

El odio histórico y las heridas no curadas son realidades que debemos enfrentar y corregir, en los Estados Unidos, en El Salvador, como seres humanos. Esta tarea compleja es responsabilidad de todos nosotrxs.

#LasVidasNegrasImportan

COVID 19, Economy, Womens issues

How COVID19 is Affecting Rural Women in Morazán (Pt.1)

Author: Evelin Romero
Human rights activist for women based in Morazán

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~Español abajo

The COVID19 pandemic is deepening the economic, social and political crises in the world, but the impacts are especially pronounced among the impoverished peoples of Latin America and the Caribbean.

In El Salvador, like other catastrophes that have occurred throughout history, COVID19 exacerbates high poverty rates, especially in rural areas where populations have been historically excluded from public policies.

In departments such as Ahuachapán, Cabañas and Morazán, the greatest affects of poverty fall more severely upon women, to whom the patriarchal system has erroneously assigned the main responsibility for family care; from reproductive tasks to productive work, all without financial remuneration.

Morazán unfortunately is a living example of this reality.

Due to the highly restrictive measures placed by the governemnt to deal with the pandemic, women are experiencing serious negative economic and social impacts.

Consequently, the responsibility to care for one’s family during this uncertain time is also generating adverse emotional responses.

Specifically speaking, this compulsory home quarantine has made it impossible for many women to carry out productive activities such as street vending or domestic work for other families. Aggravating the situation is the suspension of remittances, due to loss of employment of family members living in the United States.

On the other hand, some women who dedicate themselves to professions such as making clothing or cosmetology, have also been affected by the suspension of parties, graduations and other types of social events.

As expected, the lack of income leads to food shortages and the deterioration of health, affecting the immune system, especially in children and older adults. Although women have invested their few savings to cope with the crisis, this has not been enough as the pandemic is expected to worsen.

On top of this, social distancing measures are making it impossible for organized women in associations, cooperatives and savings groups to come together to socialize, share concerns, exchange ideas and find collective ways to face their reality.

Additionally, there is the difficult task of accompanying the education of school-aged children, considering that face-to-face classes are suspended and students must work via home guides, a task that can many times only be accomplished with the help of their parents and/or guardians. The situation is complicated in households that do not have internet access or with guardians who barely know how to read and write, as is the case in most rural families in Morazán.

Despite all these difficulties, the fighting spirit of these women hasn’t been defeated. Especially those women who are part of the Morazán Women’s Citizen Network. The network has found creative ways to maintain communication among themselves, to experience solidarity and to strengthen the accompaniment of those who face increased domestic violence.

We hope that from the present crisis we will draw renewed energy in order to create new relationships between us humans, new relationships with planet Earth and new alternatives for sustainable living.


IMG-20200508-WA0015Cómo COVID19 está Afectando a las Mujeres Rurales en Morazán (Pt.1)

Autora: Evelin Romero
Activista de derechos humanos para mujeres en Morazán

 

La pandemia del COVID19 está profundizando las crisis económicas, sociales y políticas en el mundo, pero sobre todo en los pueblos empobrecidos de América Latina y el Caribe.

En El Salvador, al igual que otras catástrofes ocurridas a lo largo de la historia, el covid19 pone al descubierto los altos índices de pobreza, de manera especial en las zonas rurales que han sido las poblaciones más excluidas de las políticas públicas.

En departamentos como Ahuachapán, Cabañas y Morazán, las mayores afectaciones de la pobreza, recaen con más severidad en las mujeres, a quienes erróneamente el sistema patriarcal les ha asignado la responsabilidad principal de los cuidados de la familia; desde las tareas reproductivas, hasta el trabajo productivo, sin remuneración económica.

Morazán, lamentablemente, es un ejemplo vivo de esta realidad.

Durante el tiempo transcurrido con medidas para enfrentar la pandemia, las mujeres están experimentando graves impactos económicos y sociales. En consecuencia, también les genera un impacto emocional sentir la responsabilidad del cuidado familiar.

Concretamente la cuarentena domiciliar obligatoria ha imposibilitado a muchas mujeres a realizar actividades productivas como ventas ambulantes u oficios domésticos para otras familias, agravando la situación está el hecho de la suspensión de remesas, por pérdida de empleo de familiares que viven en los Estados Unidos. Por otra parte, algunas mujeres que se dedican a profesiones como la confección de ropa o la cosmetología, se han visto afectadas con la suspensión de fiestas, graduaciones y otro tipo de eventos sociales.

Como es de suponer, la falta de ingresos genera escasez de alimentos y deterioro de la salud con afectaciones al sistema inmunológico, especial en la niñez y adultos mayores. Aunque las mujeres han invertido sus pocos ahorros para sobrellevar la crisis, esto no ha sido suficiente y se prevé que los problemas van a continuar.

Por otra parte, las medidas de distanciamiento social están imposibilitando que las mujeres organizadas en asociaciones, cooperativas y colectivos de ahorro, se puedan reunir para socializar sus preocupaciones, intercambiar ideas y encontrar formas colectivas de enfrentar su realidad.

Adicionalmente, está la difícil tarea de acompañar la educación de sus hijos e hijas, considerando que las clases presenciales están suspendidas y los estudiantes deben responder guías de trabajo en sus casas, tarea que solo pueden lograr con la ayuda de sus padres. La situación se complica en los hogares que no cuentan con acceso a internet o que los padres apenas saben leer y escribir, como suceden en la generalidad de las familias rurales de Morazán.

Pero todas estas dificultades no han doblegado el espíritu luchador de muchas mujeres, sobre todo aquellas que forman parte de la Red Ciudadana de Mujeres de Morazán, quienes han sabido encontrar formas creativas para mantener la comunicación entre ellas, para vivenciar la solidaridad y para fortalecer el acompañamiento a quienes enfrentan violencia intrafamiliar.

Tenemos la esperanza que de la presente crisis sacaremos energías renovadas para construir nuevas relaciones entre los seres humanos, nuevas relaciones con el planeta Tierra y nuevas alternativas de vida sostenible.

COVID 19, Economy, El Salvador Government, International Relations, News Highlights

Los Números Rojos de la Economía Salvadoreña

English Version

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Por décadas la economía de El Salvador ha navegado en aguas turbulentas; las medidas de ajuste estructural a inicio de los noventa; la dolarización en 2001; el impacto de terremotos, huracanes y tormentas tropicales; y la corrupción han sido grandes dificultades que han generado pobreza y llevado al país a incrementar su deuda pública hasta el límite de lo insostenible. En febrero de 2020 la deuda era de 19,845.54 millones de dólares[1], ubicándose como el cuarto país de América Latina con más endeudamiento, solo precedido por Venezuela, Argentina y Brasil. Con estos números la deuda pública de El Salvador, antes de la pandemia alcanzaba el 71.8 %, con respecto a su Producto Interno Bruto[2].

Como es de suponer, la deuda se debe pagar, aproximadamente una sexta parte del presupuesto anual del Estado se destina a este propósito, solo para el segundo semestre de 2020, El Salvador deberá pagar 400 millones en concepto de amortización de diferentes prestamos. El impacto económico del COVID19 agrava la situación, por ejemplo: al inicio del año se tenía una proyección de crecimiento por el orden del 2.5%, los nuevos cálculos establecen que habrá un decrecimiento de menos 5%. Por otra parte, se estima una caída de las remesas del 17%, significa que el país dejará de percibir en concepto de ingresos un total de 990 millones de dólares[3].

El presupuesto para el ejercicio fiscal 2020, aprobado antes de la pandemia, fue de $ 6,426 millones, el cual presentaba un déficit del 11.7%, es decir que según las proyecciones del gobierno los ingresos no serían suficientes para cubrir todos los gastos y habría necesidad de gestionar créditos por $755.9 millones[5]. Con la nueva realidad el déficit se incrementa a $1,745.9 millones, sin considerar todos los gastos extraordinarios que está demandando la atención de la emergencia.

Para enfrentar esta situación el Parlamento ha autorizado al gobierno central para contraer deuda por 3,000 millones de dólares, pero debido a la crisis, el acceso a los mercados internacionales para colocar deuda se vuelve mucho más difícil y a intereses más altos; sin embargo, el gobierno ha comunicado como buena noticia el aval de un crédito por $550 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo, BID y otro por $389 millones con el Fondo Monetario Internacional, FMI[6].

Una desventaja consiste en que estos organismos condicionan el financiamiento a exigencias de política fiscal para el futuro. En opinión de la reconocida economista Julia Evelyn Martínez, El Fondo Monetario Internacional no concede préstamos para ayudar a los pueblos en momentos de crisis, sino más bien aprovecha las crisis para que los gobiernos se comprometan a poner en marcha medidas fiscales y financieras que comprometen el futuro de los pueblos y que evitan que futuros gobiernos sucumban a la tentación de romper con el neoliberalismo.

Según Martínez el FMI ha recomendado al gobierno medidas como la disminución del gasto público en $900 millones a partir del año 2021, aumentar los impuestos a la gasolina y al diésel, aumentar el Impuesto al Valor Agregado, IVA y las contribuciones fiscales especiales, como el impuesto a las telecomunicaciones y reducir el pago de salarios en el sector público, por medio del congelamiento de plazas, suspender nuevas contrataciones y prohibir las jubilaciones anticipadas de empleados públicos.

Independientemente que el gobierno asuma estas recomendaciones, un hecho concreto es que con estos y otros préstamos adicionales de los que ya se escucha hablar, la deuda pública podría llegar hasta el 90% del Producto Interno Bruto; dicho en otras palabras, de cada dólar que se produzca en el país, ya se deben noventa centavos; lo que llevará al Estado salvadoreño a una situación fiscal crítica y por tanto, la inversión en educación, salud, vivienda, agua potable y cualquier tipo de subsidio a los sectores más empobrecidos, será extremadamente limitada.

[1] https://diario.elmundo.sv/deuda-publica-llego-a-20533-millones-en-el-primer-trimestre/
[2] PNUD, COVID19 y Vulnerabilidad: Unamirada desde la pobreza multidimensional en El Salvador, San Salvador 2020,Pág. 12
[3] Nelson Fuentes, Ministro de Hacienda, entrevista, Frente a Frente, Tele corporación salvadoreña, 12 de mayo de 2020.
[4] https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/presupuesto-2020-es-de-6426-millones-y-requiere-creditos-por-755-millones/645093/2019/
[5] Nelson Fuentes, Ministro de Hacienda, entrevistaFrente a Frente, Tele corporación salvadoreña, 12 de mayo de 2020–
[6] https://www.diariocolatino.com/neoliberalismo-disfrazado-de-ayuda/
 


El Salvador in the Red

For decades, El Salvador’s economy has sailed in troubled waters;  structural adjustment measures in the early 1990s;  dollarization in 2001;  the impact of earthquakes, hurricanes, and tropical storms;  and corruption have been huge challenges that have generated poverty and led the country to increase its national debt to an unstainable limit.

In February 2020, the country’s debt was $19,845 million ranking El Salvador the fourth country in Latin America, after Venezuela, Argentina and Brazil, with the highest national debt.  Before the pandemic even began, El Salvador’s dept reached 71.8%, with respect to its Gross Domestic Product (GDP).

As expected, this debt must be paid and approximately a sixth of the State’s annual budget is destined for this very purpose. For the second half of 2020, El Salvador will have to repay $400 million in different loans.

Unfortunately, the economic impact of COVID19 has only aggravated the situation. For example, at the beginning of the year, the economy was projected to grow by 2.5%, now new calculations project a decrease of -5%.  On top of that, a drop in remittances by an estimated 17%, means that the country will stop receiving a total of $990 million in annual income.

The 2020 fiscal budget, of $6,426 million was approved before the pandemic, and already presented a deficit of 11.7%. According to government projections, the income wouldn’t have been sufficient enough to cover all the year’s expenses and there would be a need to find and manage at least $755.9 million in loans.  With the new reality of a worldwide pandemic, the deficit has been increased to $1,745 million, this without even considering all of the extraordinary expenses that COVID19 related emergency care is currently demanding.

To face this situation, Parliament has authorized the central government to take on a $3 million loan, but since the crisis started, access to international market loans have become much more difficult and carry much higher interests rates than normal. Despite this, the government recently announced the endorsement of a loan for $550 million from the Inter-American Development Bank (IDB) and another for $389 million from the International Monetary Fund (IMF).

One disadvantage of being backed by these institutions, is that they make financing conditional on fiscal policy requirements for the future.  It’s the opinion of renowned Salvadoran economist, Julia Evelyn Martínez, that “the International Monetary Fund does not grant loans to help people in times of crisis, but rather takes advantage of crises so that governments commit to implement fiscal and financial measures that compromise both the nation’s future and prevents future governments from succumbing to the temptation to break with neoliberalism.”

According to Martínez, the IMF has recommended to the government measures such as: the decrease in public spending by $900 million starting in 2021, increasing taxes on gasoline and diesel, increasing the Value Added Tax (VAT) and other special tax contributions, such as the   telecommunications tax. It also proposes to reduce the payment of public sector wages, by way of freezing positions, suspending new hires and prohibiting early retirement for public employees.

Regardless of whether the government assumes these recommendations or not, a concrete fact is that with these and other additional loans that we are now hearing about, the public debt could reach 90% of our GDP.  In other words, for every dollar produced in the country, ninety cents are already owed. This will lead the Salvadoran State toward a critical fiscal situation that will result in extremely limited investments in education, health, housing, potable water and any type of subsidy previously offered to our most impoverished sectors of society.

COVID 19, human rights, News Highlights, Public Health, solidarity

A Note for Healthcare Heroes

BANKSY


HATS OFF! to all the fantastic Frontline Healthcare Workers worldwide– who through their dedication, hard work, sacrifice and an adherence to a certain oath, are helping to save humankind as we know it.

Today especially, we recognize the bravery that’s being required of these #UnsungHeroes, who despite politics and bureaucracy, continue to fervently provide essential health services to anyone in need, even as a virulent pandemic looms across the globe.

We hope that your governments, institutions and communities are finding ways to support you, by giving you what you need to stay safe and sane.

To everyone else out there, if you can.. #StayHome, so that they can come home.

agriculture, Agua/Aqua, Climate Change, COVID 19, Economy, El Salvador Government, Food Security, Public Health, Water/Agua

LA OTRA CRISIS EN EL SALVADOR

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“El Salvador Soberano Libre de Agrotoxicos y transgénicos”

A la desigualdad económica, violencia social y vulnerabilidad ambiental que se vive en El Salvador desde hace décadas, ahora se suma con toda su intensidad, el impacto en la salud pública y en la economía de la pandemia por el covid19.

El Banco Mundial estima que la economía de El Salvador se contraerá 4.3% y la pobreza aumentará 4% en 2020. El último dato publicado por el gobierno, indica que el 26.3% de los hogares ya viven en condición de pobreza; es decir que el covid19 puede hacer que la pobreza suba al 30% de los hogares salvadoreños, lo que equivale a más de 66 mil hogares que caeran en la pobreza.1

La razón principal de esta realidad es que las medidas impuestas por el gobierno para contener la pandemia ha afectado al 95% de las empresas y por lo menos el 60% reportan que ya no cuentan con dinero para pagar salarios, por lo que 350,000 empleos estan en riesgo inminente de perderse.2 Adicionalmente hay que tener en cuenta que el 72% de la economía salvadoreña es de carácter informal,3 y que este sector es el más golpeado por la pandemia.

Sumandose a la ya complicada situación, está la dependencia del país con respecto a las remesas. Más de 300 mil hogares, la sexta parte de la población, reciben remesas; en 2019 estas representaron el 21.3% del producto interno bruto de El Salvador. Para el 2020 se estima una caida por lo menos del 14% en este rubro,4 ya que Estados Unidos está registrando un récord histórico de desempleo en sectores donde laboran salvadoreños: restaurantes, comercio y construcción.

Sin duda la primera y más profunda manifestación de la crisis económica será en la alimentación. Sobre este tema el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, de la Organización de las Naciones Unidas, ONU. David Beasley, recientemente dijo: “si no nos preparamos ahora podríamos enfrentar múltiples hambrunas de proporciones biblícas en unos pocos meses”.5 En El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, incluso antes de la pandemia, la inseguridad alimentaria y nutricional se había incrementado y alcanzaba los 4.4 millones de personas; a consecuencia de la pandemia se estima que esta cifra podría duplicarse.6

Para el caso específico de El Salvador la seguridad alimentaria se ha visto afectada por diferentes factores, desde políticas de apertura comercial que arruinaron la agricultura campesina en décadas anteriores, hasta impactos del cambio climático que en los últimos años se ha manifestado en consecutivas y profundas sequías. En 2019, la falta de lluvias dejó pérdidas de producción del 61% y 55% en los cultivos de maíz y frijol. La disminución y en algunos casos la pérdida completa de los granos básicos dejó en crisis a muchas familias, sobre todo aquellas en donde la agricultura es la única fuente de ingresos para subsistir. Resultando en que 277,769 familias, especialmente del oriente del país, antes de la pandemia, ya se encontraban en graves problemas alimentarios.7

Esta situación puede agravarse, también porque El Salvador depende en muy alto grado de las importaciones de alimentos; por ejemplo, el 90% de las frutas y verduras provienen de países centroamericanos y de Estados Unidos. La carne de res, harina de trigo, arroz, maíz amarillo y lácteos, son otros de los productos que se importan en grandes proporciones. Un riesgo potencialmente grave es que los países productores restrijan sus exportaciones para enfrentar la caída de su producción y la alimentación de sus propios pueblos.

En tal sentido, es de extrema importancia asegurar la disponibilidad de alimentos básicos especialmente para la población más vulnerable, de lo contrario los indices de desnutrición se verán aumentados y el covid 19 será más fatal debido a la carencia de una alimentación adecuada.8

De momento, el gobierno salvadoreño está entregando dinero en efectivo para suplir la alimentación básica de un millón y medio de familias, además ha anunciado una serie de medidas económicas de beneficio a la empresa privada con el fin de aliviar los impactos en el empleo. Aunque se están tomando algunas medidas positivas, lamentablemente no son sostenibles porque su financiamiento depende de los préstamos y la capacidad de endeudamiento del estado salvadoreño que está llegando a su límite.

Todo parece indicar que la alternativa más viable es la producción agrícola familiar, de forma masiva en todo el país, cualquier espacio de tierra disponible, sea en la zona rural o urbana, en la costa o la montaña, debería utilizarse para producir alimentos saludables, de lo contrario, en el corto plazo, la comida comenzará a escasear, de forma realmente temible.

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A family farm in Morazán

THE OTHER CRISIS IN EL SALVADOR

Economic inequality, social violence and environmental vulnerability have been experienced for decades in El Salvador. Added now to this reality however, in all its intensity, is the impact that the current pandemic is having on public health and the economy.

The World Bank estimates that El Salvador’s economy will decrease by 4.3% and poverty will increase by 4% in 2020. The latest data published by the government indicates that 26.3% of households already live in poverty; that is to say that COVID19 can increase the rate to 30%, which is equivalent to more than 66,000 households, all falling into poverty.1

This is happening in part because the measures imposed by the government to contain the pandemic have affected 95% of companies and at least 60% of them report that they no longer have the money to pay wages, this means 350,000 jobs are at an imminent risk of disappearing.2 Also, what must be taken into mind is the fact that 72% of El Salvador’s economy is informal,3 the informal sector of course being the most affected during this pandemic.

Adding to this already complicated situation, is the country’s dependence on remittances. More than 300,000 households, or one-sixth of the population receive them. In 2019, these money transfers represented 21.3% of El Salvador’s GDP. For 2020, since the US is registering a historical record of unemployment in sectors where Salvadorans work i.e restaurants, commerce and construction, a drop in remittances of at least 14% is estimated.4

Undoubtedly, the first and most profound manifestation of the economic crisis will be the issue of food. On the subject, David Beasley, Executive Director of the UN World Food Program recently said, “If we don’t prepare now we could face multiple famines of biblical proportions in a few months.5 Even before the pandemic, 4.4million people in El Salvador, Guatemala, Honduras and Nicaragua, were already experiencing an increase in food and nutritional insecurity, and as a result of COVID19 this figure is estimated to double.6

In the specific case of El Salvador, food security has been impacted by distinct factors, from trade liberalization policies that ruined peasant agriculture in previous decades, to the impacts of climate change that in recent years has manifested itself in consecutive and deep droughts. In 2019, the lack of rains left production losses at 61% in corn and 55% in bean crops. The decrease and in some cases the complete loss of these basic crops left many families in crisis, especially those where agriculture is their only source of income. Last year’s drought resulted in 277,769 families, many from the eastern part of the country, experiencing serious food problems.7

Things can get worse because El Salvador depends to a very high degree on food imports; for example, 90% of fruits and vegetables come from other Central American countries and the US. Beef, wheat flour, rice, yellow corn, and dairy are other products that are imported in large quantities. A potentially serious risk is that the producing nations eventually restrict their exports to go and deal with their own reduction in production and to be able to feed their own people. In this sense, it is extremely important to ensure the availability of basic foods, especially for the most vulnerable populations, otherwise malnutrition rates will increase and COVID19 will prove more deadly due to an inadequate access to food.8

At the moment, the Salvadoran government is giving out cash aid to supply the basic needs of one million and a half families, and has also announced a series of economic measures to benefit private companies in order to alleviate the impact on employment. Although positive measures are being taken, they unfortunately are not sustainable because their financing depends on loans and the debt capacity of the Salvadoran state which is reaching its limit.

Everything seems to indicate that the most viable alternative is family agricultural production on a massive scale throughout the entire country. Any available land space, be it in rural or urban, coast or mountain, should be used to produce healthy food, otherwise, in a short period of time, food will become scarce in a really frightening way.


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Capacity Building, delegation, education

An Educational Adventure

DSC_0379This past summer was full of really exciting visits. The El Salvador staff traveled to the U.S. to take part in the annual board meeting in Maryland, and two delegations visited us here in El Salvador. The first was an awesome group of young chess coaches and the second was a wonderfully dedicated group of staff from the renowned Carlos Rosario International adult charter school in Washington, D.C.

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This marks the fourth year the group has come to explore, learn and exchange with the people of El Salvador. Recently, they have focused on creating an intentional partnership with the Amando Lopez community school in the Bajo Lempa. The reason the delegates come is not only to increase the cultural awareness they possess for Salvadorans, a population that makes up the majority of their students back home; but also to be able to exchange knowledge with the educators and leaders of the communities that they visit.

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They held meetings with inspiring groups working on youth development, women’s empowerment, LGBTQ rights, and environmental justice. They traveled to Morazán and learned about the history while listening to hopeful opinions about a peaceful future.

In the Bajo Lempa, they facilitated various workshops with the educators and community members on topics such as Self-care in the classroom, reading techniques, the risks of social media, among others. They themselves received workshops in turn from the community’s school staff which you can see more of below in the video.

 

We want to extend our gratitude to the people behind the scenes who made this an unforgettable delegation, and to those who made donations to rural education throughout the various campaigns. With this money, the Amando Lopez school will improve infrastructure, purchase necessary teaching material, musical instruments and fix school computers.

Until Next Year!

education, Food Security, Youth Development

AJUDEM’s School of Nutrition

Remember AJUDEM, that awesome and hardworking youth group in Morazán that serves numerous communities of Ciudad Segundo Montes and in the mountains bordering Honduras?

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Well, VOICES recently signed a new contract with them to support their programs, that we believe contribute to a culture of learning, well-being and non-violence that is desperately needed in the regions we serve.

Below, you can see how one of their programs, the School of Nutrition, plays an important role in the lives of the youth and their families.